sábado, 25 de octubre de 2008

"Ellos rezan, nosotros trabajamos".

NUEVO DIGITAL (21/03/07) - La sharia se impone en Minnesota: Cajeras y taxistas musulmanes se niegan a tocar alimentos "impuros" para su religión o a subir a pasajeros que transporten bebidas alcohólicas

Las exigencias de los miles de somalíes musulmanes acogidos como refugiados en Estados Unidos han provocado lo que parecía imposible hasta su llegada: que blancos nativos, hispanos emigrantes y negros africanos cristianos se hayan unido en la oposición a unos recién llegados que pasaron en horas de un lugar como Somalia, donde la vida no vale ni el trozo de tierra donde caer despedazado por un machete, al imperio de los derechos civiles y las demandas por discriminación racial y religiosa. “El latino es muy humilde. Pero ellos son arrogantes. Actúan como si los Estados Unidos fueran de ellos”, declaraba al New York Times un viejo trabajador mexicano naturalizado estadounidense. Otro inmigrante de El Salvador era más descriptivo: “Dicen que van al baño, pero, en realidad, van a rezar mientras el resto de nosotros tenemos que hacer su trabajo”. Hay manifestaciones frente a las puertas de las factorías. Las pancartas, en español, recuerdan que “todos tenemos derecho a ser iguales”. A ser iguales a los musulmanes recién llegados. El siguiente es el sorprendente conflicto planteado por miles de somalíes que, con sus exigencias, arrogancias y desafíos, han logrado una repentina cohesión social de todos contra ellos.

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Musulmanes estrictos -y acogidos legalmente como refugiados, a diferencia de los ilegales y perseguidos hispanos-, los somalíes han provocado graves problemas laborales al exigir el abandono de las líneas de producción las cinco veces al día que les exige su religión para rezar, en horarios, que, por añadidura, nunca son fijos, sino que van cambiando a lo largo del año. El problema alcanzó el paroxismo cuando el pasado Ramadán, los somalíes exigieron, además de las cinco interrupciones diarias, dejar el trabajo con antelación al horario estipulado con el fin de llegar a tiempo de la ruptura del ayuno. ¿Qué factoría podía sostener la producción en esas condiciones?

Unos rezan, los otros trabajan

No, desde luego, JBS USA, una multinacional brasileña de procesamiento de carne que lleva dos años lidiando con un gravísimo problema en sus factorías en Estados Unidos: el de intentar mantener en funcionamiento las cadenas de producción con una plantilla que ha pasado a estar formada mayoritariamente por somalíes de religión islámica que abandonan el trabajo cinco veces al día, nunca con el mismo horario, y que, por añadidura, dejaron los puestos de trabajo para cumplir con las costumbres del Ramadán. ¿Y quién paga el pato? El resto de trabajadores de la cadena, especialmente, los hispanos y los sudaneses negros cristianos que deben cubrir el trabajo que sus devotos y desafiantes compañeros islámicos se niegan a realizar ‘por mandato de su religión’.

Grupos de derechos civiles admiten la gravedad del reto planteado puesto que, a diferencia de cristianos o judíos, no es un problema que se pueda resolver con permisos para celebrar las fiestas religiosas específicas una vez al año, o con un día libre a la semana, sino que el conflicto se repite cinco veces al día, con horarios distintos cada vez, y con un mes entero en el que se recrudece la exigencia de privilegios -o de irrenunciables derechos, según los demandantes.

Oleada de demandas por discriminación religiosa

La grave pugna, a la que nadie ha sido capaz de encontrar solución definitiva ante la intransigencia, los plantes y los abandonos no autorizados del trabajo por parte de los somalíes, ha derivado en un conflicto de derechos civiles. Los sindicatos se han puesto del lado de los refugiados políticos para lanzar una oleada de demandas por discriminación religiosa ante los despidos acometidos por JBS después de que cientos de somalíes decidieran lanzar el órdago de abandonar las líneas de producción en ruptura de acuerdos previos. “En cualquier momento que no estoy rezando, estoy dañando mi relación con Dios”, declaraba un somalí a la prensa para justificar su comportamiento, que piensa defender en los tribunales con una demanda por discriminación religiosa.

Mientras, la cadena de producción se mantiene, curiosamente, por el eslabón más débil, el de los hispanos, protagonistas involuntarios de la llegada de los miles de somalíes musulmanes. En efecto, fueron las redadas contra los inmigrantes ilegales las que despojaron de trabajadores latinos a estas factorías, y su hueco fue rellenado con los somalíes, que, a diferencia de los latinos, llegaban como refugiados y, por tanto, con todos los derechos. Incluido, al parecer, el de las prebendas y concesiones preferenciales sobre el resto de los trabajadores como consecuencia de su religión. Mientras, los empresarios maldicen ya de forma más o menos abierta el día en que sustituyeron a los hispanos deportados con los somalíes recién llegados.

Minnesota, bajo la sharia

Por todo el país, la inmigración de decenas de miles de refugiados somalíes ha provocado extraordinarios conflictos de convivencia, en especial en estados donde, como en Minnesota, se han agrupado y copado varios sectores laborales. Cajeras de supermercado que exigen ser sustituidas por otras compañeras porque se niegan siquiera a tocar un paquete de cervezas o de perritos calientes; taxistas que rechazan a pasajeros que porten una botella de vino o, incluso, medicinas o productos de limpieza que contengan alcohol; chóferes públicos que no permiten el acceso a los vehículos a invidentes con sus perros lazarillos (ND); universitarios epilépticos acosados por estos fieles africanos que se niegan a compartir centro con el perro que les ayuda a superar los ataques de su enfermedad (ND)... la lista es interminable y ha dado lugar a espectaculares pulsos negociadores de unas autoridades forzadas a respetar los "inalienables" derechos religiosos de los recién llegados.

A todo ello se une el desasosiego social con el espectral espectáculo de miles de mujeres somalíes cubiertas de negro de pies a cabeza. La alcadesa de una de las localidades implicadas en el conflicto admitía su "prejuicio", pero no se privaba de denunciar la “intranquilidad” que causa tanto en ella como en sus vecinos vivir en medio del trasiego desafiante de tanto velo negro en sus pueblos, arropando las protestas de quienes, nada más ser acogidos con todos los derechos y todos los papeles, acusan de islamofobia y racismo a quienes precisamente continúan en las fábricas, cubriendo sus ausencias religiosas, y trabajando sin tanto rezo ni tanto tiempo extra para romper ayunos.


El terrorismo yihadista, acosado en las entrañas de Internet


Los grupúsculos terroristas discípulos del mito Ben Laden y de su internacional Al Qaeda, etán siendo acorralados por los servicios secretos occidentales, que hacen caer uno por uno sus madrigueras en la red.

Más importante que su financiación, los gobiernos democráticos han comprendido que el flanco más frágil de los yihadistas está en sus comunicaciones por Internet. Al neutralizar los portales que albergan sus blogs y cuelgan sus comunicados y vídeos, las células terroristas quedan prácticamente sordas y ciegas.

Mensajes criptados


Los yihadistas que utilizan la red global para sus mensajes, sacaron en enero de 2007 un código dirigido a sus adeptos para cifrar los mensajes. Lo llamaron “Secreto de los muyajhidines”. Un año después, a comienzos del presente 2008, lanzaron una nueva versión, "Secreto de los muyahidines", más avanzada y sólo descifrable con los potentes ordenadores de la NSA norteamericana.

El nuevo sistrema de cifrado para uso yihadista ha sido creado por el “Global Islamic Media Front” (GIMF), y, según sus constructores, “es el arma electrónica por excelencia capaz de garantizar la seguridad de los miembros que intercambian y protejen los secretos de los muyahidines”.

Para los entendidos, el programa utiliza cinco de los mejores algoritmos en materia criptográfica, entre ellos el AES (Advanced Ecryption Standart) considerado como más seguro que todos aquellos que utilizan claves simétricas. Ya que reposa sobre un systema híbrido que combina una clave simétrica de 256 bits, con una asimétrica de 2048, y con doble llave, pública y privada. En una palabra, una joya de la ingeniería de comunicaciones.

Para evitar ser localizados, los yihadistas llevan su programa de cifrado en una simple llave USB, que puede ser utilizada en cualquier cybercafé de cualquier país para enviar ficheros audiovisuales comprimidos, mapas, planos, fotos y gráficos destinados, entre otras cosas, a construir todo tipo de artefactos criminales.

Un “grupo encargado de la seguridad en la red” que opera en el seno del portal yihadista Al Ekhlass Islamic Network, califica su hallazgo de “calidad exceopcional”. En cualquier caso los expertos occidentales lo consideran “una proeza”.

Alerta máxima


Poco después de haber sido divulgado, los servicios de inteligencia occidentales dieron la alerta máxima y consiguieron en un tiempo récord detectar los principales portales desde los que los “cerebros del terrorismo” enviaban órdenes y mensajes a sus adeptos. Resultado : pocos días antes del 11 de Septiembre 2008, la mayor parte de portales y páginas web utilizadas por los yihadistas aparecieron en negro. Los servicios antiterroristas occidentales habian conseguido piratearlas y neutralizarlas. Sus soportes en lengua árabe, como Al Ekhlass, Al Ferdoos, Borak, siguen aun hoy día en coma técnico.

Paralelamente al ataque contra los portales yihadistas, los rastreadores occidentales han detectado que una buena parte de los mismos estaban siendo albergados paradójicamente por empresas radicadas en Estados Unidos. El Ekhlass, que es uno de los más visitados, tenía su casa-madre en Tampa, en la sociedad Noc4Hosts.

La rápida reacción occidental ha provocado la estampida de los yihadistas. La página Al Farouk, ha preferido buscar cobijo en Rusia. Otros portales yihadistas prefieren Japon. Para hacer frente a los ataques contra su sistema estratégico de comunicación, el portal Al Hesbah, ha prometido la creacion de “Brigadas yihadistas de ataque Internet”, encargadas de detectar los “espias” infiltrados en la red, originando así una verdadera “ciber-guerrilla”.

El esfuerzo en hombres y material que supone la protección frente al terrorismo tecnológico, es el precio a pagar por las sociedades que quieren preservar la democracia y las libertades.

Las tribus de Pakistán se levantan contra los talibanes y Al Qaeda


El Gobierno apoya la lucha de las milicias contra los extremistas de la zona

Una veintena de hombres armados con Kaláshnikov miran a la cámara entre sorprendidos y despistados. Se trata de voluntarios de las milicias que desde hace algunas semanas se están formando en el cinturón tribal de Pakistán para hacer frente a los talibanes. Acosado por el aumento de las acciones terroristas en todo el país, el Gobierno les ha brindado su apoyo, con la esperanza de que signifiquen un vuelco en la actitud de los habitantes del cinturón tribal hacia los insurgentes. Sin embargo, esas milicias carecen de medios suficientes y si se les facilitan, podrían volverse eventualmente contra el poder central.

Los mullagori han sido de los primeros en plantar cara a los talibanes, según cuenta la revista paquistaní Newsline. Esta pequeña tribu de la agencia de Khyber, entre Peshawar y la frontera afgana, se hartó de esos radicales que se estaban estableciendo en sus aldeas y que pretendían imponer su ley. Así que los ancianos convocaron una asamblea (jirga) en la que decidieron darles un ultimátum: o se entregaban o se iban. Pero para resultar convincentes, debían exhibir su fuerza. En el cinturón tribal todo el mundo tiene un arma, sólo necesitaban voluntarios dispuestos a utilizarlas con ese fin.

Al parecer, lograron reunir una milicia de 3.000 hombres cuya determinación logró que los talibanes pusieran pies en polvorosa. Además, a modo de castigo, demolieron la casa de un miembro de la tribu que había dado refugio a varios talibanes. A menudo se atribuye esa protección a la legendaria hospitalidad de los pastunes, la etnia que puebla el cinturón tribal paquistaní, pero los alquileres que pagan los militantes, sobre todo los extranjeros, constituyen un importante incentivo para una población sin otra fuente de ingresos. Aunque varios mullagori resultaron heridos, su ejemplo parece haber cundido entre algunos de sus vecinos.

En las últimas semanas, al menos una docena de milicias similares han surgido en la propia Khyber, Bajaur y los distritos de Dir y Swat, entre otras zonas tribales. Las lashkars, como se les denomina aquí, son una vieja institución a través de la cual las tribus lidiaban sus diferencias. Sin embargo, ahora las forman como reacción a un estado de cosas que inicialmente parecían no sólo aceptar sino favorecer. "Las tribus siempre han estado enfrentadas unas con otras y cada una intenta manipular al Gobierno central en su interés", afirma un embajador occidental convencido de que se trata de un nuevo episodio de esas enemistades históricas.

Las autoridades, tanto en Islamabad como en Peshawar, la capital de la Provincia Noroccidental (NWFP, en sus siglas en inglés) desde donde se gobiernan las agencias tribales, opinan de otra forma. Convencidas de que las milicias pueden proporcionar un contrapeso a los talibanes, han decidido darles su apoyo político y financiero.

"Las tribus se han levantado contra los militantes y esto podría suponer un giro radical en nuestra lucha contra esos grupos", ha declarado Owais Ghani, gobernador de la NWFP y partidario de arreglos locales que minimicen las intervenciones militares. El propio Ejército respalda la colaboración de las lashkars, aunque su portavoz, el general Athar Abbás, asegura a este diario que no les facilitan armas.

"Su apoyo es esencial", defiende por su parte Mahmud Shah, que en su capacidad de secretario de Seguridad de la NWFP entre 2002 y 2006 conoce bien las dinámicas locales. "Sólo ellas pueden echar a los militantes fuera de sus áreas". De hecho, los recientes ataques de los insurgentes contra las asambleas que se organizan para reclutar voluntarios parecen indicar que han despertado la preocupación de esos grupos. "El problema es que sus milicias son muy débiles, pero el Ejército podría reforzarlas", apunta Shah.

Tal es la preocupación de algunos analistas, convencidos de que la emergencia de esas lashkars sólo añadirá leña al fuego y terminará enfrentando a tribus pro y antigubernamentales en una guerra civil local. Lo ocurrido en Orakzai confirma sus temores. Esta agencia, que no tiene frontera con Afganistán y hasta ahora era la más pacífica de las siete regiones tribales semiautónomas de Pakistán, se vio sacudida el viernes 10 por un ataque suicida contra una asamblea en la que se debatía la propuesta del Gobierno para formar una milicia contra los talibanes de la zona. El coche bomba dejó al menos 50 muertos y un centenar de heridos. Al día siguiente, los supervivientes se enfrentaron a tiros a los militantes y destruyeron sus casas como represalia.

"Sin duda el Ejército necesita el apoyo local porque le resulta extremadamente difícil acceder a esas áreas", admite Nusrat Javeed, un periodista con experiencia en la zona tribal y escéptico de las milicias. En su opinión, "suponen un alivio momentáneo, pero pueden convertirse en un Frankenstein".

Para el general retirado Talaat Masud la clave está en saber "si son genuinas o patrocinadas por el Gobierno", porque entonces es posible que sus integrantes cojan el dinero y desaparezcan. Y ése parece ser el caso de algunas de las milicias que casi a diario se anuncian a bombo y platillo en los medios de comunicación locales.

"No sé hasta qué punto son serias o se limitan a la foto, pero en cualquier caso no creo que sean suficiente por sí mismas", declara el director del Instituto de Estudios Estratégicos, Tanvir Ahmad Khan. "Hasta ahora no nos hemos preocupado por los problemas sociales y económicos que subyacen a la insurgencia", señala este antiguo ministro de Exteriores, para quien "lo que se requiere es un esfuerzo serio de desarrollo porque la gente está harta del conflicto y no tiene la oportunidad de reconstruir sus vidas".

lunes, 20 de octubre de 2008

EL ISLAM, IMPLACABLE EN EL REINO UNIDO

¿Hacia una casta de 'intocables' en Europa?: La BBC prohíbe las bromas o ironías sobre los musulmanes en cualquiera de sus programas

Como director general de la BBC, Mark Thompson acaba de tomar dos significativas decisiones: una, recortar en un 50 por ciento los gastos de las fiestas navideñas para este año; y, dos, prohibir cualquier broma o referencia irónica sobre los musulmanes en todos y cada uno de los programas de la cadena, los de humor incluidos. En el primer caso, se trata de un ahorro de costes en un entorno de crisis, casualmente aplicado en la degradación de las tradicionales celebraciones cristianas. En el segundo, las opiniones varían: para Thompson, se trata de “sensibilidad” puesto que “no todas las religiones son lo mismo”; para Ben Elton, el humorista que denunció cómo la BBC le censuró sus ‘gags’ sobre el islam en uno de sus programas, la cosa es mucho más simple y coincide con la expuesta masivamente en los foros de opinión de Internet: no es “respeto”, sino “miedo”. “Pánico”, dicen otros, bien sostenido a base de atentados terroristas, masacres tumultuosas y bien explícitas amenazas. Lo indiscutible es que Mark Thompson -católico él mismo- ha impuesto dos estándares: uno, el que se aplicará a los musulmanes como una especie de nueva casta de intocables; y, dos, el que se aplicará a todos y todo lo demás.

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Una vez más, el implacable avance del islam en el Reino Unido viene forzado por británicos nativos en el poder, abandonados a una desbocada cadena de concesiones hacia los musulmanes cuyos eslabones legislativos y cotidianos van tomando el rango de abiertos privilegios, no ya respecto al resto de comunidades y religiones, sino en relación al conjunto de los británicos ‘nativos’ que, cada vez más, se sienten ‘invitados’ -además, no queridos- en su propio país. “No hay duda sobre ello. La BBC permitirá ‘gags’ sobre párrocos, pero no los permitirá sobre imanes. Ellos pueden intentar hacer ver que se trata, ya sabes, de algo que tiene que ver con las sensibilidades morales (de los musulmanes), pero no es así. Es porque están asustados. Conozco a esa gente”, declaraba Ben Elton, el humorista que primero denunció cómo la cadena televisiva le había sacado de su guión cualquier broma sobre la comunidad islámica. No es Arabia Saudí. No es Irán. Ni tampoco la Edad Media. Es el Reino Unido y es el siglo XXI, y es una de las cunas absolutas del Occidente de la libertad. O lo era. En todo caso, lo fue.

Un Jesucristo 'gay' en la BBC

“No hay ninguna razón para que cualquier religión sea inmune a la discusión, pero no quiero decir que todas las religiones son lo mismo; creo que ser una minoría pone un punto de vista ligeramente diferente en ello”, afirmaba el director general de la BBC durante una conferencia. Desde los medios se recuerda cómo la corporación británica acaba de emitir una comedia del presentador estadounidense de programas basura, Jerry Springer, que mostraba como uno de los personajes a Jesucristo, caracterizado precisamente como el conductor de un ‘talk show’ que admite ser “un poco gay”. Thompson justificaba la discriminación positiva respecto a las “minorías” en, precisamente, lo que no ha pasado con el espacio de Springer, puesto que, “hasta ahora, no ha surgido ningún problema político (por ese programa) en términos de cólera o emoción”. A pesar de que el cristianismo es sometido a todo tipo de broma y escarnio -sin que aparezca “cólera o emoción” en sus seguidores-, Thompson se declaraba a sí mismo como un devoto católico. Tanto que admitía no haber visto nunca ‘La vida de Brian’. “He tomado la decisión personal de no ver casi nunca programas que caractericen a Jesús. Soy muy sensible sobre las caracterizaciones de los evangelios”, confesaba.

Muy distinta de la de los intocables hindúes que se refugian en el igualitarismo cristiano en medio de las masacres hinduistas contra los conversos (ND), este tipo de discriminaciones respecto a los musulmanes abre el camino a una nueva casta de ‘intocables’ en Europa, pero esta vez, en la cima de la pirámide y no en sus cuevas. Sobre ella, el medio de comunicación tradicionalmente estudiado y admirado como paradigma de la libertad de expresión e información ha renunciado de forma explícita a tratar en un entorno irónico a la comunidad islámica. Con los musulmanes, ni una broma, se advierte en la BBC. Hay precisamente algunos musulmanes que se encuentran muy preocupados por las consecuencias que pueda tener para el país este carácter de intocable que los gobernantes están concediendo a la comunidad islámica, descrito en los foros como un respeto bastardo ganado a base de masacres y amenazas. Cuando el Reino Unido acaba de conceder rango legal para las sentencias de algunos casos civiles -y criminales- juzgados en tribunales islámicos (ND), es precisamente un musulmán como el nuevo máximo responsable para las relaciones entre las comunidades, Sadiq Khan -el mismo que recientemente renegaba del "victimismo" de sus hermanos de fe (ND)-, quien se ha mostrado alarmado él mismo por el hecho de que la comunidad islámica británica no está suficientemente “avanzada” para obtener su propio sistema legal.

Musulmán en el gobierno: 'Mejor la ley judía que la musulmana'

Con algunas organizaciones musulmanas saliendo en defensa de la celebración de la navidad en el Reino Unido y defendiéndola de los furibundos ataques multiculturalistas de los 'think-tank' del 'progresismo' laborista (ND), y mientras el máximo responsable judicial británico, Lord Philips, y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, se manifiestan como firmes partidarios de la sharia para que la comunidad islámica solucione varias categorías de litigios (ND), un musulmán como Sadiq Khan ve con espanto las consecuencias que, para las propias mujeres musulmanas, por ejemplo, puede tener el hecho de que sus conflictos personales y domésticos sean juzgados por hombres al abrigo de las normas tradicionales islámicas. De hecho, Khan comparaba desfavorablemente los tribunales islámicos respecto a los ‘din’, los tribunales judíos que también resuelven algunas disputas entre la comunidad de esa religión, aunque sin el rango legal que le otorgó el gobierno británico. “He visto buenos ejemplos de tribunales judíos”, decía Khan. “Yo estaría muy preocupado sobre los tribunales islámicos juzgando en el Reino Unido. No creo que tengan el nivel de sofisticación que hay en la ley judía. La ley judía tiene una larga historia. No tiene las mismas áreas de interés que la sharia. En algún momento en el futuro, no descarto la posibilidad de que la diáspora musulmana en este país esté suficientemente avanzada. Pero ahora no es el momento adecuado”.

Con muchos y significativos musulmanes alarmados ante las concesiones del gobierno laborista hacia su propia comunidad, ni por un día cesan las apresuradas retiradas de cualquier referencia al islam que haya podido escapar de la autocensura. Por ejemplo, durante estos días, Sony ha realizado una retirada mundial de miles y miles de copias de un nuevo videojuego que 'simplemente' citaba dos versículos del Corán, sin ironías ni mofas. Las abrumadas "disculpas" de la multinacional por las posibles "ofensas" que se hayan podido causar refleja bien a las claras el pánico en el que ha caído el mundo occidental respecto a la, sin embargo, minoritaria comunidad islámica en su territorio. Es en este contexto en el que miles de ciudadanos se preguntan por las razones que llevan a que amplios sectores europeos hayan decidido reforzar el carácter de los musulmanes en Europa desde 'casta intocable' a 'casta con poder político' sobre la sociedad europea general.

Un alcalde musulmán en Rotterdam y una mezquita en Berlín Oriental

El consejo municipal de Rotterdam, controlado por los laboristas, acaba de elegir a un marroquí musulmán como nuevo alcalde de la ciudad, "algo tan ridículo como nombrar a un holandés como alcalde de La Meca", en opinión de Geert Wilders. En Rusia, en Chechenia, se acaba de inaugurar la mezquita más grande de Europa, una mostruosa construcción con cuatro minaretes de 62 metros de altura cada uno y una superficie total de 14 hectáreas. Y, en Berlín Oriental, también acaba de abrir la primera mezquita en territorio de la antigua Alemania comunista, una mezquita muy “especial”, según sus promotores, por estar donde está, y no sólo por la alta cúpula dorada y el minarete que presiden, identificándolo con sus símbolos más polémicos, el edificio. Los vecinos declaran a la prensa que, mientras ellos ya van a vivir bajo un minarete, en Turquía no se permite la construcción de iglesias. Mucho peor todavía, en tierras musulmanas, miles y miles de cristianos continúan huyen de Irak ante las masacres y las amenazas de grupos islámicos que denominan “terroristas”. Y ello, en medio del silencio o la complacencia de quienes callan y se complacen de cómo y con qué insólita rapidez van avanzando las cosas.


domingo, 19 de octubre de 2008

Talibanes asesinan a 31 personas que habían secuestrado en Afganistán



La insurgencia asegura que los rehenes que mataron eran miembros del Ejército afgano mientras que las autoridades defienden que se trataba de civiles

El Gobierno afgano informó este domingo de que 31 civiles, que habían sido tomados como rehenes en la conflictiva provincia sureña de Kandahar, fueron asesinados a manos de la insurgencia talibán, que aseguró que todas las víctimas son soldados afganos. El portavoz del Ministerio de Defensa, Zahir Azimi, explicó que un grupo de insurgentes detuvo varios autobuses que circulaban por el distrito de Maywand el pasado jueves y secuestró a unas 50 personas, de los que al menos 31 fueron asesinadas. Según la versión ofrecida por Azimi, todas las víctimas son civiles.

Estrella Digital/EFE

Kabul

Por su lado, el jefe de la Policía de Kandahar, Matitulá Khan Qaneh, aseguró que 40 de los secuestrados fueron trasladados a la zona de Band Timor, donde fueron asesinados por sus captores, mientras que los otros diez fueron liberados. "Según nuestra información sobre el terreno, los talibanes han matado a los 40 pasajeros restantes", explicó. Khan confirmó que las fuerzas de seguridad han recibido los cadáveres de seis de las víctimas que habían sido degolladas.

Sin embargo, el portavoz talibán Qari Mohamed Yousif Ahmadi, desmintió la información facilitada por las autoridades y aseguró que "todas" las víctimas eran soldados afganos. Ahmadi explicó que los insurgentes acabaron con la vida de 27 miembros del Ejército afgano tras "arrestarlos" mientras viajaban en tres autobuses de pasajeros. El portavoz talibán aseguró que antes de asesinarlos comprobaron su identidad, ya que llevaban documentación militar. Ahmadi precisó que el arresto y asesinato fue llevado a cabo en cumplimiento de las órdenes de la cúpula talibán.

Los ataques de la insurgencia en la provincia de Kandahar -junto con Helmand la zona con mayor presencia talibán de Afganistán- son frecuentes. En esas dos áreas los talibanes tienen no solo su base de operaciones sino también su principal fuente de financiación: el cultivo del opio.

El pasado 28 de septiembre, los talibanes afganos mataron de varios disparos a la mujer que ostentaba el más alto rango en la Policía de Afganistán, Malalai Kakar. Los talibanes no tardaron en reivindicar la autoría del ataque, cuando acudía al trabajo en la ciudad meridional de Kandahar.

Duro golpe a la insurgencia talibán

El Ejército afgano y las tropas de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN, asestaron esta semana un duro golpe a la insurgencia en Helmand. Cerca de 200 supuestos talibanes perdieron la vida en operaciones militares llevadas a cabo por las tropas que se prolongaron durante varios días.

El pasado lunes por la noche, al menos 70 supuestos talibanes murieron en un ataque aéreo de las fuerzas de la OTAN en el distrito de Baram Cha, cerca de la frontera con Pakistán. Los combates forzaron a muchas familias a abandonar sus hogares, según el jefe de Policía de la región, Asadulá Shirzad.

La insurgencia talibán ha extendido este año sus actividades a otras regiones del este y el oeste afgano e incluso han golpeado la provincia de Kabul, donde se encuentra la capital.

En lo que va de año más de 4.200 personas han perdido la vida en el país a causa de la violencia.