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lunes, 8 de diciembre de 2008

Sí, los terroristas están ganando





Contemplar y leer los últimos días de información acerca de los atentados de Bombay ha sido una experiencia propia de Alicia en el País de las Maravillas. Incluso después de que un grupo terrorista islámico reivindicara la autoría, periodistas y presentadores de informativos evitaban a cualquier precio el término terrorista islámico.


Por Steven Emerson

Este último sábado, el New York Times publicaba una columna editorial titulada "Lo que odian de Bombay," centrada específicamente en los pecados del libre mercado cometidos en esa gran ciudad. Con neutralidad superficial, la columna lograba achacar la culpa a extremistas musulmanes e hindúes por igual, sin culpar a ninguna de las dos partes de los criminales atentados.

Siguiendo la mejor tradición de “La yihad para tontos”, ¿por qué no hacemos un año entero de columnas editoriales en serie, estilo coleccionable, y las titulamos "Por qué odian..." con Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, España, Alemania, Holanda, Marruecos, Argelia, Túnez, Israel, Jordania, Irak, Egipto, Kenia y los 74 países que faltan en donde el Islam radical ha levantado su violenta cabeza?

Contemplar y leer los últimos días de información acerca de los atentados de Bombay ha sido una experiencia propia de Alicia en el País de las Maravillas. Incluso después de que un grupo terrorista islámico reivindicara la autoría, periodistas y presentadores de informativos evitaban a cualquier precio el término terrorista islámico.

El miércoles, incluso si todo el mundo sabía a estas alturas que los autores materiales son yihadistas, la CNN se refería constantemente a los terroristas como "extremistas" sin más detalles. A continuación, el presentador de la CNN preguntaba con total inocencia a su invitado, "¿Por qué un grupo terrorista pondría sus miras en un templo judío de oración?" Porque, mi querido presentador políticamente correcto, se trataba de un grupo terrorista islamista.

La mayor parte de los funcionarios públicos llegaron a dar nombres como Al-Qaeda o Laskar-e-Taiba como sospechosos potenciales. Pero incluso en estos casos, las conversaciones no tenían sentido. Un tertuliano decía que no podía tratarse de Al Qaeda, porque el comportamiento de Al Qaeda consiste en explosiones masivas simultáneas (como si Al-Qaeda siguiera un guión programado). Otro experto decía que la Laskar carecía de los recursos para perpetrarlo, olvidando como siempre que todos los grupos terroristas islámicos comparten recursos, a los reclutas de los demás grupos, que se entrenan entre sí, que proporcionan a los demás equipo y, lo más importante de todo, todos quieren destruir a "sus enemigos”.

En Estados Unidos, tras el 11 de Septiembre, un grupo de varones americanos (conversos en su mayoría) se declararon culpables o fueron declarados culpables de entrenarse con la Laskar o intentar "emprender la guerra" contra los Estados Unidos. Las pruebas presentadas en el proceso demostraron que la página web del grupo -- antes de ser clausurada -- se centraba de manera desproporcionada en dos enemigos: los estadounidenses, y los judíos. En el 2004, Ismail Royer, un empleado del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR) que se había entrenado con los Talibanes, se declaraba culpable de tenencia de armas y explosivos. Fue condenado a 20 años de cárcel. En testimonio posterior ante el gran jurado, Royer admitía que el principal objetivo de la célula era luchar junto a los Talibanes contra las fuerzas estadounidenses en Afganistán.

Nuestros gobiernos políticamente pusilánimes, seguidos en parte por los medios de comunicación, han empezado ahora a prohibir el uso del término "terrorista islámico" o "militante islámico," insistiendo en que simplemente se les llame "extremistas" o "militantes." Es hora de dejar de capitular al colectivo políticamente correcto. Si nos negamos a utilizar el término terrorista islámico, convenientemente absolvemos a todos los grupos islámicos de la obligación de detener la ideología criminal que propagan.

Incluso después de la sentencia condenatoria con 108 cargos en el caso de la Fundación Tierra Santa-Hamas esta pasada semana, el New York Times no centraba su información en las condenas por fomentar el terrorismo y colaborar en incontables muertes de civiles, sino en relatos destinados a dar pena acerca de esposas e hijas de los condenados que (vaya sorpresa) afirman que sus padres y maridos son inocentes. ¿Puede usted imaginar al New York Times centrando su cobertura en las familias de condenados del KKK o de grupos neonazis?

Todo va en el mismo paquete. Tras más de siete años del 11 de Septiembre, podemos ya establecer un veredicto: los terroristas islámicos han ganado nuestros corazones y nuestras mentes.

Es hora de dejar de claudicar o de sentirse intimidados por colectivos islámicos fachada que se hacen pasar por grupos de derechos civiles. En 2007, la perversión quedaba en evidencia cuando el FBI difundía su informe anual 2007 de crímenes de odio. De las 1.628 víctimas de crímenes de odio religioso, el 69,2% eran judíos y el 8,7% eran musulmanes. Aun así, hubo 40 veces más noticias el año pasado sobre islamofobia que sobre antisemitismo.

La masacre de Bombay fue un complot planeado al milímetro y perpetrado por grupos terroristas islámicos. Punto. Y mensaje a Obama: hasta que el peso de la responsabilidad no caiga sobre los grupos islámicos "de derechos civiles" que quieren prohibir la libertad de expresión y que afirman que cualquiera que utilice el término terrorista islámico es racista, no habrá ninguna esperanza de ganar esta batalla.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La Yihad es contra todos

La religión, negada por los socialistas tradicionales, que son materialistas, y ateos, irónicamente es el nudo de enlace con los fanáticos islamistas. ¿Cómo pueden coexistir en armonía conceptos totalmente opuestos? Simplemente no pueden. Pero en esta etapa inicial de guerra común contra el libre albedrío, los extremos se juntan.
Los fanáticos islamistas cuentan con la ayuda dedicada de la izquierda bananera con el objetivo común de destruir Occidente
Los fanáticos islamistas cuentan con la ayuda dedicada de la izquierda bananera con el objetivo común de destruir Occidente

Por José Brechner

La Yihad o Guerra Santa, no es una guerra para ser combatida sólo por los ejércitos o servicios de seguridad de los países desarrollados, sino que todo aquél que no es musulmán debe convertirse en un soldado, o de lo contrario será una víctima.

El ataque a los hoteles en la India, sirve para recordar que los terroristas están planeando diariamente nuevos asesinatos. Ayer fue New York, después Madrid, más tarde Londres, hoy es Bombay, mañana será São Paulo, o Santiago.

Un aspecto importante en este último atentado, es que los hoteles atacados no formaban parte de ninguna gran cadena norteamericana tipo Hilton o Marriott, sino que pertenecían a empresarios locales y la mayoría de sus huéspedes y consecuentes víctimas fueron ciudadanos indios.

Con esta tragedia, tal vez algunos por fin se den cuenta de que todos lo que no somos musulmanes estamos expuestos a los fanáticos.

El pro-arabismo está en auge, como demuestra el éxito que tiene su música y sus bailes, modificados para el público moderno, promovidos por cantantes como Shakira, que sería colgada por libertina del primer poste que hay en la calle si pudiese mostrarse con top o blusa transparente en Arabia Saudí.

Pero lo que realmente da fuerza a los árabes, es la monstruosa cantidad de dinero que reparten a periodistas, estaciones de TV, y el ámbito mediático en general, para que el público los vea con simpatía.

Por cada reporte que las agencias noticiosas internacionales distribuyen, los islamistas pagan hasta 50 por ciento más, si lo decoran de acuerdo a su conveniencia. ¿Se entiende ahora porqué CNN transmite en idioma árabe y apoya a los extremistas?

No debe sorprender que a los terroristas se los mencione con apelativos como “comandos de liberación”, “luchadores por la libertad”, y otros calificativos significativamente generosos, que nada tienen que ver con la verdadera identidad y objetivos de los islamofascistas.

Como la izquierda es solidaria con todo lo que lleva la palabra “revolución”, o “liberación”, es lógico que los musulmanes estén afianzando lazos con los socialistas.

La izquierda totalitaria y el Islam tienen un gran punto de convergencia. Ninguno acepta al individuo como motor de la sociedad, sino que consideran el colectivismo como la fuente de soluciones para los problemas.

La persona que no acepta el socialismo es un enemigo de la revolución, y el que no se somete a la Sharia es un apóstata.

La religión, negada por los socialistas tradicionales, que son materialistas, y ateos, irónicamente es el nudo de enlace con los fanáticos islamistas.

¿Cómo pueden coexistir en armonía conceptos totalmente opuestos? Simplemente no pueden. Pero en esta etapa inicial de guerra común contra el libre albedrío, los extremos se juntan.

Otra incongruencia es el soporte político que los islamistas reciben del primer mundo. Cada apología de un líder o grupo democrático a favor de los árabes, refuerza el ánimo de sus más fervorosos enemigos, que son los propios musulmanes.

Si los árabes pudiesen -- está en sus planes--, aniquilarían a todos los que defienden el feminismo, el homosexualismo, el divorcio, el aborto, los derechos humanos, la democracia, la pluralidad religiosa, el alcohol, las drogas, y otras libertades y excesos.

Parece que hay que repetir cien mil veces: ¡El Islam quiere dominar el mundo! El Corán dice: “Alá envió a su profeta Mahoma, con la religión verdadera para que gobierne sobre las demás religiones”.

Si los no-musulmanes se sienten tranquilos con ese detalle, les harán el trabajo más fácil. Si por el contrario consideran que los islamistas atentan contra su forma de vivir, deberían estar dispuestos a combatirlos con todos los medios a su alcance.

La guerra de 1.500 millones de fanáticos contra todos, debe ser la guerra de todos, de lo contrario está perdida de entrada. La premisa que debe guiar al mundo cristiano, judío, budista, hinduista, taoísta, sintoísta, agnóstico, ateo y cualquiera no-islamista, es simple: Los musulmanes quieren matarnos, los demás tenemos que unirnos y defendernos.

Vivir amedrentados por los fundamentalistas, tiene un límite, y este ha sido rebasado hace mucho tiempo. No hay nada que negociar ni discutir con gente que no tolera el pensamiento, la fe, ni la libre existencia de los demás.

La prepotencia de los islamistas, que creen tener el derecho de imponerle al mundo sus medievales conceptos teocráticos absolutistas, ha llegado a niveles inadmisibles para los que valoramos la libertad.

La postura del gobierno indio de culpar a Pakistán por los ataques, es correcta. Cada país debe asumir la responsabilidad de acabar con los terroristas dentro de su territorio, de lo contrario es cómplice de los asesinos.

martes, 2 de diciembre de 2008

Los musulmanes y el triunfo de Obama


La reacción musulmana a la victoria de Obama es más variada de lo que cabría esperar. Los islamistas estadounidenses están encantados. Hamas y los movimientos islamistas de Egipto, Jordania, Irak, la India, Indonesia y las Filipinas también. Pero los radicales de Irán preferían una victoria de McCain.

Se dice que Alí ibn Abi-Talib, la figura central del Islam chiita del siglo VII, ha predicho cuando terminará el mundo, señala el columnista Amir Taheri. “Un hombre negro alto” al frente “del ejército más fuerte sobre la tierra” tomará el poder “en occidente.” Llevará “la clara señal” del tercer imán, Hussein. Ali dice del hombre negro alto: “los chiitas no deben tener ninguna duda de que está con nosotros.”

Barack Hussein significa en árabe “la bendición de Hussein.” En persa, Obama se traduce como “él [está] con nosotros.” De esta forma el nombre del futuro presidente electo estadounidense, cuando se combina con sus rasgos físicos y la geografía, sugiere que el final del mundo está cerca - exactamente lo que viene prediciendo el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.

De vuelta a la realidad, la reacción musulmana a la victoria de Obama es más variada de lo que cabría esperar.

Los islamistas estadounidenses están encantados; un colectivo, el American Muslim Taskforce on Civil Rights and Election, opinaba que, con la elección de Obama, “nuestra nación… ha ascendido a nuevas cotas de majestuosidad.” Siraj Wahhaj, Al-Hajj Talib Abdur Rashid, el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, el Consejo Musulmán de Asuntos Públicos, la Sociedad Islámica de Norteamérica, el Círculo Islámico de Norteamérica y la Alianza Musulmana de Norteamérica respondían con florituras parecidas.

Hamas y los movimientos islamistas de Egipto, Jordania, Irak, la India, Indonesia y las Filipinas se mostraban encantados con la elección de Obama. Robert Spencer, de Jihad Watch, generaliza diciendo que los yihadistas y los racistas islámicos de todo el mundo mostraron "una alegría en estado puro.” El New York Times juzga la reacción de la opinión pública en Oriente Medio sobre todo “eufórica.” John Esposito, de la Universidad de Georgetown, destaca el recibimiento del mundo musulmán a Obama como “presidente internacionalista.“ Pero muchos musulmanes más tienen opiniones distintas. Escribiendo en el Edmonton Sun de Canadá, Salim Mansur juzgaba a John McCain “el candidato más digno.” Yusuf Al-Qaradawi, el jeque del al-Jazira, daba su apoyo a McCain por las razones opuestas: “Esto se debe a que prefiero al enemigo obvio que no [encubre] de manera hipócrita su hostilidad hacia ti... antes que el enemigo que lleva una careta [de amistad].” Al-Qaradawi también sostiene que murieron dos veces más iraquíes durante las dos administraciones de Bill Clinton que durante las de George W. Bush.

Por razones tácticas, el influyente jeque sunita Yusuf al-Qaradawi deseaba que ganara John McCain.

Los radicales de Irán también preferían una victoria de McCain (según el ex vicepresidente de Irán Mohammad Ali Abtahi) “porque se beneficiarán más de la enemistad con Estados Unidos, que les permite obtener el respaldo del mundo islámico a sus políticas y al mismo tiempo censurar a la disidencia dentro del país.” Los Talibanes tomaban nota de la promesa electoral de Obama de incrementar el número de efectivos estadounidenses en Afganistán, advirtiendo que, si llega a cumplir su plan, “la yihad y la resistencia continuarán.”

Los iraquíes están acusadamente divididos en materia del plan de Obama de retirar rápidamente del país las tropas estadounidenses. Ese plan, además de las promesas de poner fin a la dependencia norteamericana del petróleo de Oriente Medio y de negociar con los líderes iraníes, confunde a los líderes de Arabia Saudí y los demás gobiernos del Golfo Pérsico.

Algunos tertulianos argumentan que Obama es incapaz de suponer una diferencia real; un rotativo iraní le declara incapaz de alterar un sistema "establecido por los capitalistas, los sionistas y los racistas.” Como era de esperar, el nombramiento de Rahm Manuel como jefe de gabinete de Obama confirmó la percepción palestina de un omnipotente lobby israelí. Un comentarista de los Emiratos Árabes Unidos iba más allá, prediciendo la reiteración por parte de Obama de la trayectoria de Jimmy Carter de aparición ostentosa, fracaso estrepitoso en Oriente Medio y posterior derrota electoral.

En general, estas reacciones diversas procedentes de los musulmanes sugieren una desorientación ante la perspectiva de un presidente estadounidense de origen islámico que promete “cambio,” pero cuya política exterior puede colapsar bajo los apremios de su cargo. En otras palabras, los musulmanes se enfrentan a la misma interrogante acerca de Obama que todo hijo de vecino:

Nunca antes los estadounidenses han llevado a la Casa Blanca a una persona tan desconocida y enigmática. Surgida de un contexto de extrema izquierda, se presentó, especialmente durante las generales, sobre todo como un candidato de centro-izquierda. ¿Cuál de estas posturas adoptará como presidente? Más exactamente, ¿en qué punto del espectro entre la extrema izquierda y el centro-izquierda se situará?

Fijándonos en el conflicto árabe israelí, por ejemplo, ¿serán las políticas de Obama un reflejo de Rashid Khalidi, el antiguo crítico de la OLP cuya compañía frecuentó en los años 90, o de Dennis Ross, su reciente asesor de campaña y miembro de mi junta editorial? Nadie puede decirlo aún.

Sin embargo, hay algo que se puede decir con seguridad. Si Obama vuelve a sus raíces de la extrema izquierda, gran parte de la euforia de los musulmanes continuará. Si intenta hacer un éxito de su presidencia desplazándose al centro- izquierda, muchos -- pero no todos -- los musulmanes se llevarán una importante decepción.

La espada del islam

Basta leer a sus líderes para entender que Occidente tiene una visión inservible de la yihad

Pilar Rahola | 02/12/2008 | Actualizada a las 03:31h | Internacional

La yihad es la revolución permanente para el movimiento islámico", escribió Sayyib Qubt, uno de los ideólogos del fundamentalismo, en su libro más emblemático, "Señales en el camino", publicado en 1964. Su homólogo pakistaní, Abu Ala al Maududi, fundador de la sanguinaria Yamaa Islamiya -responsable de los atentados de Bali- fue igualmente explícito en los libros que publicó, antes de morir en Lahore en 1979: "o hay islam o hay yahiliyya", es decir, o hay islam, o hay apostasía, maldad contra Dios. La opción, pues, para el buen creyente se planteaba como inexorable.



Años antes, Hasan al Banna, el fundador en 1928 de los Hermanos Musulmanes y padre espiritual de todas las organizaciones yihadistas del mundo, ya había asegurado que la yihad bélica era el único camino para retornar la gloria a la Umma, es decir para avanzar en el sueño de una comunidad musulmana planetaria.

A diferencia de la yihad del corazón, que es una lucha espiritual, la yihad de la espada necesitaba organización, captación y acción violenta, y para esa triple necesidad, trabajaron a fondo desde principios del siglo veinte. Lo primero que resulta fundamental entender, pues, es que la violencia yihadista ni es un fenómeno reciente, ni es local, ni es explicable en términos de terrorismo clásico. Sus tiempos no son los nuestros, sus causas no son las obvias, sus movimientos no son previsibles.

Observado el fenómeno con la lupa geopolítica, sus motivaciones podrían vincularse a causas nacionales clásicas -Cachemira, Palestina, Chechenia, Mindanao, los uigures de Xinjiang…-, pero en realidad esas causas no son el objetivo del yihadismo, sino la fuente de sus justificaciones.

Solo hace falta leer los escritos de sus líderes, para entender que la concepción occidental del yihadismo, es inservible. Dokky Umarov, en su proclamación unilateral del Emirato Islámico del Cáucaso, lo dijo claro: "Nosotros somos parte indivisible de la Umma islámica y no es necesario determinar las fronteras. El Cáucaso está ocupado por kuffar (infieles) y apóstatas y es Dar al Harb, el territorio de la guerra, y nuestra tarea prioritaria es convertir el Cáucaso en Dar as Salam (la Casa de la Paz), estableciendo la charia y expulsando a los kuffar. Después de expulsarlos, debemos reconquistar todos los territorios históricos de los musulmanes, y estas fronteras están más allá de los límites del Cáucaso".

Su homólogo, Ayman al Zauahiri, el ideólogo de Al Qaeda, escribió en la famosa fetua de 1998, "todo musulmán que esté en condiciones de hacerlo tiene el deber personal de matar a los americanos, a los judíos y a sus aliados, en cualquier país donde sea posible". Y así hasta el infinito. Como me he permitido señalar a menudo sobre del yihadismo, nuestro primer problema es que no leemos sus textos.

Este es el decálogo para entender el fenómeno totalitario más importante desde el nazismo.

Primero, es planetario, es bélico y su trinchera es el mundo global.

Segundo, se alimenta de causas nacionales, pero no cree en ellas. Su finalidad es la República Islámica mundial.

Tercero, no presenta organizaciones clandestinas al uso, sino una filosofía general que permite la autonomía de sus seguidores, una especie de franquicia del terrorismo.

Cuarto, se nutre de jóvenes de barrios pobres, sin perspectivas ni esperanzas, necesitados de sentido en su vida.

Quinto, mezcla con perversa inteligencia épica, religión y nación, de manera que da trascendencia tanto terrenal como espiritual.

Sexto, lleva miles de muertos en todo el mundo.

Séptimo, su estrategia es la desestabilización permanente.

Octavo, mueve mucho dinero.

Noveno, es minoritario en el islam, pero su movimiento genera millones de simpatizantes.

Décimo, usa el nombre del islam, pero es el principal asesino de musulmanes en todo el planeta.

Este fenómeno es el que ha asesinado a decenas de personas en la India. Y en Bali, y en Jerusalén, y en Nueva York, y en Buenos Aires, y en Yemen, y en Londres y en Madrid.

Conversación con un ayatolá radical



JAVIER ESPINOSA desde Damasco
2 de diciembre de 2008.- La conversación con el ayatolá Ahmed al-Baghdadi resulta tan compleja como la propia personalidad del clérigo. El religioso iraquí recela del periodista 'europeo' y critica antes de comenzar la entrevista el 'imperialismo' de las naciones de la UE. Incluso le recuerda que hay muchos 'espías que se hacen pasar por periodistas'.

El temperamento acalorado de Al-Baghdadi no se domestica durante todo el diálogo donde entremezcla los exabruptos contra las cuestiones del informador y los gestos conciliadores, como aquel en el que alaba al pueblo español por su oposición a la guerra de Iraq y lo define como una nación 'cristiano-musulmana'.

En realidad no resulta extraño porque Al-Baghdadi se ha ganado una notable fama en el escenario iraquí por el tono incendiario de sus proclamas y su postura intransigente, que le ha llevado a despotricar lo mismo de norteamericanos que de iraníes, sin evitar las diatribas contra el propio Ali Al Sistani, el máximo líder espiritual de los chiíes.

El mismo se define como el 'único' ayatolá iraquí "que se opone a la ocupación estadounidense". "Muqtada al Sadr también lo hace pero él no es 'marja' (fuente de emulación)", acota.

A sus 63 años, Al Baghdadi ha tenido que regresar a Damasco, donde ya vivió exiliado durante más de una década en la era de Saddam Hussein, después de que las autoridades de Bagdad asaltaran en octubre su domicilio en la ciudad sureña de Nayaf y detuvieran a uno de sus hijos.

"Vine de visita a Siria en septiembre y estando aquí mis amigos iraquíes me alertaron de que existía un plan para asesinarme. Un proyecto apadrinado por las fuerzas Badr (el brazo armado del grupo chií Consejo Islámico de Iraq que dirige Abdelaziz Al Hakim). El ataque contra mi casa en Nayaf fue una confirmación de que esas advertencias. Los americanos y las fuerzas iraquíes se presentaron allí con tanques y helicópteros. Arrestaron a Mohamed (su hijo) y a dos de sus huéspedes hiriendo a uno de ellos", explica en el pequeño apartamento de la capital siria donde reside ahora.

Ahmad Al-hasani al Baghdadi es junto al citado Muqtada al Sadr uno de los principales exponentes de la corriente 'arabista' de la comunidad chií donde se entremezcla un férreo nacionalismo y una dialéctica de tono revolucionario muy próxima a la que mantenía Jomeini, de quien Baghdadi se declara un ferviente seguidor.

Ello no impide que el ayatolá iraquí se muestre rotundo en su oposición a la creciente influencia iraní en Iraq. "Con Irán tenemos una relación ambivalente porque a veces apoyan los intereses norteamericanos y otras veces están al lado de la resistencia como en el caso de Hizbulá o Hamás. Por ejemplo, en Iraq dan generosas contribuciones a cuantos se suman al proyecto político norteamericano, y hay que recordar que ese proyecto está liderado por criminales y ladrones que llegaron a este país montados en los tanques de EEUU. No se puede sostener ese proyecto porque te contamina. Irán tiene que comprender que Iraq es un país independiente", asegura.

Bajo la misma óptica, tanto Al Baghdadi como Al Sadr comparten su oposición al liderazgo religioso de Al Sistani, a quien el primero no ha cesado de lacerar en todos estos años. "Sistani no es iraquí, es iraní (es cierto que nació en la nación persa pero reside desde hace décadas en Nayaf). El Islam nos ordena luchar contra los americanos pero Sistani se mantiene en silencio lo que implica que es un mudo diabólico", llegó a decir en una entrevista con una revista árabe.

De hecho, achaca sus problemas actuales a una reciente alocución en Damasco en la que 'denunció a Sistani' acusándole de supuestas irregularidades financieras con las ingentes cantidades donaciones que recibe de los fieles chiíes. "Sistani invierte todo ese dinero, millones de dólares, en Irán o en Europa mientras que el pueblo iraquí sigue en la miseria. Cuando el hijo de Sistani (su portavoz oficial) se enteró se volvió loco y pidió ayuda a los norteamericanos para que asaltaran mi domicilio", afirma.

Autor de decenas de libros religiosos y de teoría política, el ayatolá se ha significado también por evadir la división entre chiíes y suníes que ha propiciado la guerra civil que sufre el país. De hecho, Al Baghdadi mantiene una inmejorable relación con la Asociación de Clérigos Musulmanes y su líder, Muthana Harith al Dhari –uno de los referentes espirituales de la comunidad suní- con quien integró el Congreso Fundacional Nacional Iraquí, establecido en el 2004 como una coalición de fuerzas contrarias a la ocupación extranjera.

"Los americanos y en especial Bremen (Paul Bremer, el regente de EEUU en Iraq que sentó las bases de la catástrofe iraquí con sus polémicas decisiones entre el 2003 y el 2004) fueron los que introdujeron la 'fitna' (división) en Iraq. Destruyeron los cimientos de la nación y dividieron el poder político entre las sectas. El objetivo siempre fue crear pequeños cantones no sólo en Iraq sino en toda la región para beneficiar a Israel", indica.

-PREGUNTA: Pero, los coches bomba de Al Qaeda también contribuyeron de forma primordial a azuzar la guerra sectaria, ¿no?

-RESPUESTA: En Iraq no existían ni coches bomba ni cinturones explosivos antes de que llegaron los norteamericanos. Ellos y los traidores de países vecinos como Jordania o Arabia Saudí fueron los que importaron esta práctica para acusar a la resistencia. Es cierto que en Al Qaeda hay gente mala, como en todos los movimientos pero, también tienen secciones que sólo pelean contra los norteamericanos.

La verborrea de Al Baghdadi se endurece por momentos. Su desprecio hacia Estados Unidos es extremo. Dice que es una nación "creada por los ladrones sin raíces que salieron de las cárceles de Europa".

Pero también vilipendia la democracia, que para él "sólo sirve para los 'kafir' (infieles)". En una entrevista con Al Yazeera en abril del 2006, el religioso descalificó este sistema político que llegó a identificarlo con las manifestaciones a favor del matrimonio gay, del que dijo debería estar penado con la muerte. "¿Se puede usted imaginar una manifestación de millones de iraquíes a favor del matrimonio entre gente del mismo sexo como en Suecia o América? Esto es una terrible catástrofe prohibida totalmente por el Islam. Los que se casan así deberían ser asesinados lo más pronto posible y también quemados", manifestó sin reparo.

La despedida se mantiene dentro de los mismos parámetros. "Por favor escriba de manera fiel lo que he dicho porque sabemos que los directores de sus periódicos son todos sionistas", sentencia

sábado, 29 de noviembre de 2008

«Es un nuevo yihadismo más siniestro que el de los atentados de Madrid»

Vikran Sood ocupó la dirección del Centro de Investigación y Análisis de India, el servicio de inteligencia externa, entre 2001 y 2003. Es colaborador habitual de diversos diarios indios y es vicepresidente de un «think tank» que aconseja al Gobierno indio.
Sood, siguiendo la tesis oficial en el subcontinente asiático, defiende que Pakistán es la mano que se esconde detrás del ataque a Bombay y de la mayoría de los actos terroristas que cada vez se dan con más frecuencia en el país.
Analistas independientes sostienen precisamente que los sucesivos ataques terroristas buscan desestabilizar las relaciones entre los dos países vecinos y provocar al Gobierno de la India para que responda contundentemente contra Pakistán. El asalto contra el Parlamento indio en Bombay a principios de 2002 (una operación mucho más sencilla) estuvo a punto de provocar un conflicto armado abierto entre ambos países.
Evitando otras cuestiones, como la discriminación que sufre la comunidad musulmana en la India, tratados a menudo como ciudadanos de segunda clase, Sood se centra en culpar a la nación vecina de un problema del que India también es partícipe.
-¿Quién se encuentra detrás del ataque a Bombay?
-No son indios. Son extranjeros, probablemente se trata de Pakistán, como siempre. Estos hombres son profesionales entrenados para matar. Y muy bien armados. Grupos nacionales como los Muyahidines Indios, que en el pasado han llevado a cabo atentados, no tienen la capacidad, en ningún sentido, de hacer algo como los últimos ataques.
-¿Se trata de un nuevo tipo de yihadismo?
-Totalmente. Es mucho más siniestro que el de los atentados de Madrid en 2004. Todavía pueden matar. Incluso cuando este ataque en concreto finalice no será el final. Es algo completamente nuevo a los ataques terroristas vistos con anterioridad.
-¿Cómo se combate este tipo de terrorismo?
-No hay una sola forma ni ninguna fórmula mágica. Mejor inteligencia, mejor policía. Parte de la solución sería que los medios de comunicación, especialmente la televisión, no dieran una gran cobertura de ellos. Extiende el miedo y eso es lo que buscan los terroristas, publicidad. Es difícil entender el problema desde fuera de la India. El número de policías es insuficiente. Lo normal son 250 efectivos o más por cada 1.000 habitantes. En mi país hay 125 policías por cada 1.000 personas. Además están mal pagados, peor entrenados y no cuentan con medios. India es un país con unas enormes fronteras, rodeado de países hostiles. Es muy difícil.
-¿Qué relación existe entre los ataques y Cachemira y Pakistán?
-Pakistán es la fuente. Cachemira es mi país. Ahora dirán que nos ayudarán, que se trata de Al Qaida y Afganistán. Recientemente Islamabad ofreció un acuerdo de paz a la India. Pero el problema es que las relaciones exteriores paquistaníes no las dirigen los políticos sino el Ejército.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

¿La hegemonía del bien?

La victoria de Obama es la de las minorías cuando descubren que, unidas, son mayoría

BOAVENTURA De Sousa Santos
La elección del presidente Barack Obama es un acontecimiento de importancia global y trascendente para todos los que creen en la posibilidad de un mundo mejor. En los últimos 15 años, otros dos acontecimientos alcanzaron esta mágica cualidad: la elección del presidente Nelson Mandela en Suráfrica, en 1994, y los millones de personas que salieron a las calles de todo el mundo el 15 de febrero del 2003 para protestar contra la invasión de Irak. Muy diferentes entre sí, estos tres hechos tienen en común una concepción posnacionalista del mundo. El mundo es la ciudad natal de la esperanza y lo que sucede en un país habla de todos los demás. Los tres acontecimientos comparten el ser testimonio de la inagotable creatividad de la especie humana, para lo mejor y para lo peor. Los tres eran considerados casi imposibles hasta el momento en que nos golpearon a la puerta. Los tres participan también de la capacidad de los seres humanos para celebrar incondicionalmente la magia de los momentos de comunión libre de las constricciones de la realidad, como si esta hubiese salido a almorzar y aún no hubiese regresado.
Sin embargo, la relación entre la victoria de Obama y los otros dos hechos es todavía más profunda.
Obama y Mandela son hombres con fuertes raíces africanas y están orgullosos de ellas. Mandela es un líder de noble linaje xhosa y Obama es miembro mestizo de la etnia luo de Kenia (discriminada antes y después de la independencia), como refiere en su libro best-seller. Sus identidades fueron urdidas por la memoria del sufrimiento injusto, la segregación y el colonialismo. Mandela simboliza el caso extremo de una mayoría sometida durante décadas a un cruel sistema de apartheid. Obama, a pesar de no ser él mismo descendiente de esclavos, simboliza el rescate del innombrable sufrimiento infligido a los afroamericanos, un sufrimiento tan asumido por los opresores que continúa hasta nuestros días bajo la forma del racismo. Más allá del voto de los blancos, Obama conquistó el voto abrumador de los ciudadanos descendientes de afros y latinos, y consiguió también el voto de una minoría casi olvidada, los jóvenes. Su victoria es la victoria de las minorías cuando descubren que, unidas, son mayoría.
En los últimos 15 años, África se muestra al mundo sobre los hombros de estos dos gigantes y dice ¡basta! a los insultos del Banco Mundial y el FMI, para los que África es un continente infeliz donde el capitalismo global deposita multitudes de seres humanos considerados descartables. Por una vía muy propia, marcada por su pasado colonial, África llega al protagonismo mundial que en las dos últimas décadas conquistaron Asia y América Latina (que también es afrolatina e indolatina).

LA RELACIÓN entre la victoria de Obama y los millones de personas que protestaron contra la guerra ilegal e injusta en Irak no es menos relevante. Esas multitudes no consiguieron impedir la guerra, tal como le ocurrió al senador Obama, uno de los pocos que votó en contra del ataque. Pero ahora, como presidente de Estados Unidos, tendrá en sus manos la posibilidad de poner fin a esa guerra y, de hecho, eso mismo fue lo que prometió a sus electores. Los que le votaron quieren, además, que termine con la guerra gemela que avasalla a Afganistán. En este sentido, su estado de gracia será corto, tanto en el país como en el mundo. Afganistán tiene una memoria y una apasionante historia de luchas victoriosas contra invasores extranjeros militarmente más poderosos. No hay armas que sometan a este país. Todo indica que Obama privilegiará la diplomacia y entenderá que Al Qaeda no puede ser destruida militarmente. Puede, eso sí, ser aislada por la paz y la cooperación no colonialista. La victoria de Obama significa que, finalmente, quienes protestaron no lo hicieron en vano.
La mención conjunta de tres acontecimientos que apuntan a devolver a la humanidad lo mejor de sí misma puede ser sorprendente, ya que la victoria de Obama parece tener un significado global incomparablemente superior al de los otros dos. Este desequilibrio es resultado del privilegio hegemónico de Estados Unidos en el mundo de hoy, un privilegio en declive, sobre todo en el plano económico, aunque por ahora sigue siendo muy fuerte. Para bien y para mal. El 11 de septiembre "transformó al mundo", mientras otras poblaciones del mundo sufren anualmente ataques tan injustos, tan criminales y muchas veces más devastadores que el ataque a las Torres Gemelas, sin que merezcan más que una pequeña referencia noticiosa. Del mismo modo, un pequeño país, Paraguay, eligió este año a un obispo, teólogo de la liberación, para librar a su país de la más odiosa oligarquía, sin que mereciese una mención detallada en la prensa internacional.

OBAMA TIENE el privilegio de ofrecer al mundo entero un glorioso momento de hegemonía del bien. Solo por eso hará historia. Ese momento no durará mucho. La realidad no acostumbra a demorarse demasiado cuando sale a almorzar. Cuando termine, todo va a depender del modo cómo el impulso del bien enfrente al impulso del mal. Y todo va a comenzar en Estados Unidos, un país contradictorio y sufrido. Contradictorio, porque es el mismo pueblo que hace ocho años eligió a Bush, el peor presidente de la historia estadounidense. Sufrido, porque la estupidez, la avaricia y la corrupción que dominaron la Casa Blanca dejaron al país al borde de la quiebra financiera y moral. La última fue rápidamente redimida por Obama. La primera será mucho más difícil de redimir.
Catedrático en la Universidad de Coimbra (Portugal) y profesor en la Universidad de Madison-Wisconsin (EEUU).

jueves, 30 de octubre de 2008

«Recordaremos a Bush como la persona que nos dio la oportunidad de tener una democracia»

Entrevista a Hoshyar Zebar, ministro de Asuntos Exteriores de Irak. “Agradecemos no estar en las agendas de campaña de Obama y McCain porque eso significa que los índices de violencia han descendido en Irak”.
Publicado Jueves, 30-10-08 a las 21:51
Regresó hace pocas semanas de Estados Unidos donde tuvo la oportunidad de hablar con los dos candidatos a la presidencia. Ambos le transmitieron un mensaje que le tranquiliza ya que tanto Obama como McCain le aseguraron que no dejarían de apoyar el proceso democrático que vive Irak. Hoshyar Zebari (Aqrah, 1953), Ministro de Asuntos Exteriores desde 2003, formó parte de la guerrilla kurda que combatió al régimen de Sadam Hussein en el norte del país y dio sus primeros pasos en la arena política como portavoz del Partido Democrático de Kurdistán, liderado por su sobrino Massoud Barzani. Forma parte de la comisión que estos días estudia la firma de un acuerdo que permita a las tropas de Estados Unidos seguir en suelo iraquí a partir del 1 de enero de 2009 y espera que la negociación llegue a buen puerto ya que “su marcha inmediata supondría graves consecuencias”.
-A menos de una semana para la cita electoral en Estados Unidos, ¿esperaba que se hablara tan poco de Irak en la campaña?
-Lo que ocurre es que la crisis económica ha eclipsado al resto de temas, pero creo que es un buen síntoma, señal de que las cosas van mejorando. Agradecemos no estar en las agendas de campaña de Obama y McCain porque eso significa que los índices de violencia han descendido en Irak y estamos en el buen camino.
-¿Cuál es el reto del próximo Presidente americano en Irak?
-He hablado personalmente con Obama y McCain y me han asegurado que no cambiarán los ejes fundamentales de la política estadounidense en Irak. Ambos seguirán apoyando el proceso democrático y ninguno tomará medidas drásticas respecto al tema iraquí. Todos los pasos que den estarán siempre consensuados con nuestro Gobierno.
-Obama aseguró que retiraría las tropas en un plazo de dieciséis meses…
-Su posición respecto a Irak es clara, diga lo que diga en campaña. Puede haber cambios en el número de efectivos o que le presten una mayor atención a Afganistán, pero en el apoyo a nuestras instituciones seguirá siendo un firme aliado. No espero revoluciones sea quien sea el ganador en las urnas.
-¿Cómo cree que pasará George Bush a la historia de Irak?
-Era necesario acabar con la dictadura de Sadam Hussein y el presidente Bush tomó una medida impopular como la de ir a la guerra. Recordaremos a Bush como la persona que nos dio la oportunidad de tener una democracia. Y este agradecimiento se vio en las pasadas elecciones con la participación masiva de los ciudadanos pese a las difíciles condiciones de seguridad.
- En estos momentos negocian el nuevo acuerdo que posibilite a las fuerzas americanas seguir en su país, ¿cuánto tiempo más calcula que será necesaria su presencia?
-Estamos adquiriendo cada vez más responsabilidades y ya controlamos la seguridad en trece de las dieciocho provincias, pero las bases del estado de derecho aun no son sólidas. Desde el Gobierno pensamos que estamos en una situación crítica y hay que llegar a un acuerdo cuanto antes porque de lo contrario estaremos de nuevo en grave peligro. Calculo que al menos hasta 2011 necesitaremos el apoyo y entrenamiento americanos para poder consolidar nuestras fuerzas armadas, una de las bases para la seguridad.
-¿Cuáles son las principales diferencias en la negociación entre americanos e iraquíes?
-Debemos aclarar algunos puntos como el de la jurisdicción, es decir, que las leyes americanas rijan en el interior de sus bases, pero no en las calles. Tampoco pueden seguir deteniendo a iraquíes para encerrarlos en sus prisiones, eso es competencia de nuestros juzgados y, por último, está en juego la soberanía del país en aspectos como el del espacio aéreo que, de momento, sigue controlado por ellos.
-¿Y si no llegan a un acuerdo finalmente?
-En ese caso intentaremos apelar de nuevo al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para obtener una prórroga… la verdad es que su marcha ahora supondría graves consecuencias tanto a nivel de seguridad como en nuestra economía.

jueves, 16 de octubre de 2008

Islam ofendido y libre expresión

Islam ofendido y libre expresión

Autor: Natan Lerner

En la mayoría de los Estados liberales, democráticos, existen limitaciones que impiden aprovechar la libertad de expresión para atemtar contra el orden público, la reputación de personas y grupos y el derecho a no ser discriminado o perseguido por razones de raza o religión. De más está subrayar que toda clase de minorías y poblaciones vulnerables están a favor de esta posición.

Quiero compartir con mis lectores una interesante experiencia personal, políticamente significativa. El alto comisionado para Derechos Humanos de las Naciones Unidas invitó a 11 expertos en derechos humanos y discriminación racial y religiosa a un seminario sobre ``Libertad de expresión e incitación a odio religioso'' que se llevó a cabo en Ginebra a principios de este mes. El grupo invitado incluyó a varios informantes especiales de las Naciones Unidas en las áreas de libre expresión y discriminación y varios universitarios que se ocupan del tema, entre ellos el autor de estas líneas.
La oficina del alto comisionado resolvió abrir el seminario a representantes de los Estados miembros y organizaciones no gubernamentales y unos 300 interesados se registraron, por lo que se debió trasladar el seminario del Palacio Wilson -la vieja sede de la Liga de las Naciones Unidas- al Palais des Nations, el edificio principal de las Naciones Unidas en Ginebra. Los delegados de Estados y ONGs no siempre se conformaron con formular preguntas y observaciones a las exposiciones de los expertos. Algunos, especialmente diplomáticos musulmanes, aprovecharon la coyuntura para vocear toda clase de opiniones, no siempre directamente relacionadas con el tema del seminario.
El seminario estuvo precedido por un intenso interés y preocupación en círculos relacionados con la esfera de derechos humanos y libertad religiosa. Desde hace algunos años, en relación con la tensión internacional provocada por el criminal atentado contra las Torres de Nueva York, y la consiguiente reacción contra el terrorismo de origen musulmán, los numerosos Estados islámicos y su organismo coordinador lanzaron una enérgica ofensiva reclamando legislación internacional contra lo que describen como ``difamación de religiones'', dirigida a coartar la libertad de expresión más allá de lo legal a fin de impedir ofensas, insultos o simplemente críticas contra religiones, el Islam nombrado específicamente. El episodio de las caricaturas contra Mahoma en un periódico danés y sus violentas consecuencias, y otros incidentes similares, están en gran medida en el trasfondo de la posición de los países musulmanes.
La preocupación internacional estaba justificada por el temor a que se intentara cercenar la libertad de expresión más allá de lo que está permitido en instrumentos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y tratados regionales inspirados en el mismo principio: la libertad de expresión es un derecho fundamental pero no absoluto y es legítimo restringirla cuando constituye incitación al odio racial o religioso conducente a discriminación, hostilidad o violencia.
Es para clarificar estos conceptos que se convocó el seminario de Ginebra, que debía examinar especialmente la interacción entre los Articulos 19 y 20 del Pacto mencionado, el primero ratificando el derecho a la libertad de expresión y el segundo, estableciendo cuales son las excepciones al principio.
Los musulmanes comprendieron que sus aspiraciones con respecto a la ``difamación'' de religiones -concepto no muy claro jurídicamente ya que puede implicar poner coto a críticas legítimas- serían inaceptables y, en vísperas del seminario y durante el mismo, sus voceros abandonaron sus exigencias y optaron por el punto de vista que permite limitar la incitación al odio por razones religiosas o raciales que puede llevar a actos de discriminación, hostilidad o violencia.
Este punto de vista es el defendido por muchos países democráticos, aunque hay algunos que no pueden aceptar en general las restricciones a la libertad de expresión, como los Estados Unidos por ejemplo. Pero en la mayoráa de los Estados liberales, democráticos, existen limitaciones que impiden aprovechar la libertad de expresión para atentar contra el orden público, la reputación de personas y grupos y el derecho a no ser discriminado o perseguido por razones de raza o religión. De más está subrayar que toda clase de minorías y poblaciones vulnerables están a favor de esta posición.
En mi ponencia formal y en mis intervenciones en el debate me detuve en particular en la posibilidad y necesidad de aprovechar disposiciones ya existentes en el derecho internacional, como por ejemplo en la Convención contra Discriminación Racial y en la Convención contra Genocidio, además de lo dispuesto en el Pacto de Derechos Humanos, para satisfacer la necesidad de evitar ataques graves contra religiones, más allá de críticas filosóficas o ideológicas plenamente aceptadas en toda sociedad democrática. También subrayé que todo grupo identificable -sea étnico, cultural, nacional o religioso- debe estar protegido contra la instigación ilegal, y que no hay razón alguna para crear una situación especial con respecto a las religiones -como concepciones- y a los grupos basados en la religión.
Es interesante señalar que, a diferencia de lo que suele ocurrir en otras reuniones de este tipo, no hubo observaciones antisemitas o anti israelíes. El embajador de Argelia hasta se permitió elogiar mi posición, mencionándome por nombre. En respuesta a lo afirmado por un vocero musulmán en el sentido de que, así como se prohibe por ley la negación del Holocausto, hay que prohibir la ``difamación'' de religiones, debí aclarar que no se puede comparar el exterminio de millones y los intentos de negarlo, por un lado, y, por el otro, ofensas, no aceptables y condenables pero que carecen del peso horrendo del genocidio.
En resumen: un seminario de once especialistas se convirtió en una asamblea de delegados de Estados y ONGs. Los musulmanes abandonaron su reclamo de nuevas limitaciones al derecho de expresión y aceptaron la posición occidental.
Fue una experiencia ilustrativa y probó que solamente con el número no se puede atentar contra los derechos fundamentales.

lunes, 13 de octubre de 2008

MEDIO ORIENTE: Israel, el lastre de EEUU

RAMALÁ, Palestina, 13 oct (IPS) - Los beneficios de la estrecha alianza entre Estados Unidos e Israel están una vez más en cuestión, cuando este último país parece decidido a atacar a Irán.

La idea de una ofensiva israelí se fortalece desde que el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Mohamed ElBaradei, instó a Teherán a mostrar más transparencia en su programa de desarrollo nuclear. Estados Unidos desplegó un sistema de radar de amplio rango en territorio israelí, capaz de proveer alertas tempranas en caso de un ataque con misiles.

Washington también acordó, luego de varios pedidos del gobierno israelí, venderle 1.000 bombas destructoras de bunkers GBU-39, capaces de penetrar concreto reforzado. Algunas instalaciones del programa nuclear iraní estarían en bunkers de concreto subterráneos.

Israel también pretende adquirir de Estados Unidos modernos jets para recarga de combustible de aviones, que serían necesarios en caso de un ataque a Irán, así como un corredor aéreo seguro en Iraq para evitar que sus aeronaves sean atacadas accidentalmente por los jets estadounidenses. Pero estos pedidos son aún rechazados por Washington.

A comienzos de este año, el primer ministro israelí Ehud Olmert celebró una reunión secreta con Aviam Sela, el arquitecto de la ofensiva de 1981 contra el reactor nuclear iraquí de Osiraq. El tema del encuentro fue un posible ataque contra Irán, según información que se filtró a la prensa.

En junio, la Fuerza Aérea Israelí llevó a cabo un ejercicio militar con más de 100 aviones de combate F-15 y F-16 sobre el oriente de Grecia, en lo que fue considerado un preparativo para el ataque a Irán. La distancia cubierta fue de unas 900 millas, la misma que separa a Israel de la planta de enriquecimiento de uranio en la central ciudad iraní de Natanz.

En su libro "The Israel Lobby and U.S Foreign Policy" (El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos), los académicos John J. Mearsheimer, del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago, y Stephen M. Walt, de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, señalan que el centro de la política estadounidense en Medio Oriente es su relación íntima con Israel.

"Uno podría asumir que el vínculo entre los dos países se basa en intereses estratégicos compartidos o en imperativos morales mutuos, pero ninguna de las dos explicaciones puede responder al extraordinario nivel de apoyo militar y diplomático que provee Estados Unidos" a Israel, indicaron Mearsheimer y Walt.

Muchas organizaciones clave del lobby israelí, como el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC) y la Conferencia de Presidentes de las Grandes Organizaciones Judías, son dirigidas por líderes de línea dura que por lo general apoyan las políticas expansionistas del gobernante Partido Likud y su rechazo al proceso de paz de Oslo. Muy pocas decisiones de Washington en torno a Medio Oriente son tomadas sin un gran aporte de AIPAC, señalaron los académicos.

El periódico The New York Times calificó a AIPAC de la organización más importante e influyente en las relaciones de la Casa Blanca con Israel, en tanto que la revista Fortune señaló años atrás que era el segundo grupo de presión más importante en Estados Unidos luego de la Asociación para la Jubilación de Estadounidenses Ancianos.

AIPAC, en nombre de Israel, puede recolectar recursos de 52 organizaciones judías, que juntas apoyan políticas belicistas e influyen en los miembros del Congreso legislativo estadounidense con sustanciales donaciones financieras y a través de campañas con envíos de cartas a los congresistas.

Si bien AIPAC no contribuye financieramente en forma directa, sí lo hacen los 126 Comités de Acción Política que coordina, y que pueden donar cada uno 10.000 dólares, en tanto que individuos pueden aportar 2.000 cada uno.

El diario The Washington Post señaló que los candidatos del opositor Partido Demócrata "dependen de partidarios judíos que proveen casi 60 por ciento del dinero". Y, como los votantes judíos acuden en gran número a las urnas y están concentrados en estados clave como California (oeste), Florida (sudeste), Illinois, Nueva York y Pennsylvania (noreste), los demócratas no deben ponerse en su contra.

Israel es además por lejos el mayor receptor de ayuda extranjera de Washington, con unos 3.000 millones de dólares anuales del presupuesto para asistencia exterior. Esto excluye los acuerdos de préstamos y otros paquetes militares de presupuestos diferentes, que suman otros miles de millones de dólares al año.

Los demás beneficiarios de la ayuda extranjera estadounidense deben informar cómo son gastados los recursos, pero Israel no lo hace. Parte del dinero es volcado en la construcción de asentamientos judíos en Cisjordania, aun cuando Washington afirma estar en contra de esta práctica.

AIPAC responde a todas las críticas en su contra con denuncias de "antisemitismo", y acusa a judíos estadounidenses como Mearsheimer y Walt, que cuestionan la política estadounidense pro-israelí, de "auto-odiarse" por su origen. Muchos críticos han pasado a integrar la "lista de enemigos" de la organización.

Además, AIPAC ha estado involucrada indirectamente en actividades de espionaje en Estados Unidos, y en el suministro de información confidencial a Israel.

En 2006, Lawrence Franklin, ex empleado del Departamento de Defensa de Estados Unidos, fue sentenciado a 12 años de prisión luego de que información que él obtuvo fuera filtrada a Israel a través de dos miembros de AIPAC.

Mearsheimer y Walt cuestionan la extraordinaria generosidad del gobierno de George W. Bush para con Israel. Los académicos sostuvieron que, si bien la política pro-israelí fue beneficiosa durante la Guerra Fría, porque ayudó a frenar la expansión de la Unión Soviética en Medio Oriente, tuvo efectos muy negativos, como la respuesta de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo Árabes con un embargo contra las economías occidentales.

Durante la Guerra del Golfo, en 1991, Israel significó una carga, porque Estados Unidos no pudo usar las bases en ese país, resquebrajando así la coalición contra Iraq. Este escenario se repitió en 2003, cuando a pesar del entusiasmo israelí para invadir Iraq, Bush evitó pedir ayuda de Tel Aviv para no provocar represalias árabes.

Y, aunque el argumento de Bush de que los dos países afrontan una común "amenaza del terrorismo", la invasión a Iraq fortaleció a los extremistas islámicos en Medio Oriente y removió el principal obstáculo para la propagación de la influencia iraní en la región, que era justamente Bagdad.

"De hecho, Israel es un lastre en la guerra contra el terrorismo y en el esfuerzo más amplio de negociar con los estados hostiles. Más aun, Estados Unidos tiene un problema con el terrorismo en gran medida porque es tan aliado a Israel, y no al revés", sostienen Mearsheimer y Walt.

"La combinación de un apoyo inquebrantable a Israel y el esfuerzo relacionado de expandir la ‘democracia’ en toda la región ha indignado a la opinión pública árabe e islámica, y socavado no sólo la seguridad de Estados Unidos, sino también de gran parte del resto del mundo", añaden.

Muchos de los arquitectos de la invasión a Iraq son neoconservadores que tienen ciudadanía israelí y estadounidense. Son los mismos que ahora están involucrados intensamente en el caso de Irán.

domingo, 12 de octubre de 2008

Me gustaría conocer su nombre

Hay un islam que está enfermo; su cara más trágica es la de un adolescente suicida

Me gustaría conocer su nombre. Pero los mártires de Alá no necesitan nombre, ni otra seña de identidad que no sea la de su aspiración al sacrificio. También me gustaría decir que fue el último atentado en Iraq, pero la muerte cabalga a velocidad de la luz, en la vieja Mesopotamia. Las crónicas del atentado, pues, que dejó 12 muertos en el barrio de Al Jadida el pasado jueves, solo nos daban un dato: era un adolescente. Ni el primero, ni el último, uno más de los muchos usados en la locura de la yihad. En agosto, una niña de 13 años se entregó a la policía en Baquba con un chaleco de explosivos en su cuerpo. Dijo que no quería morir, y ello salvó su propia vida y la de muchos.
El uso de adolescentes en los atentados suicidas no es ninguna novedad, pero siempre resulta una honda tragedia. Los expertos aseguran que la "fabricación" de un suicida implica años de adoctrinamiento, no en vano el sentido de la vida es el instinto más primario del ser humano. Si la media es de seis a ocho años de socialización del martirio, para conseguir que la aspiración de la muerte sea más fuerte que el deseo de la vida, significa que esos adolescentes son entrenados desde que tienen 8 o 9 años. Son conocidos, por ejemplo, los campos de colonias de Hamas, donde los niños no conocen a Harry Potter, pero se aprenden de memoria los nombres de los suicidas, como si fueran la alineación de su equipo de fútbol. Himnos loando sus "hazañas", festejos con cada atentado, y una cultura de la muerte que, usando el nombre de Alá en vano, enseña a los niños que la vida tiene un escaso valor. Ningún adolescente se ofrece voluntario a morir, pero muchos se ofrecen voluntarios a la gloria, aunque esta pase por el trámite de la muerte. Hay un islam que está muy enfermo.

Por supuesto, a su lado palpita un islam que lucha por la vida, que ama a sus hijos, y que siente horror del totalitarismo que inspira el fenómeno yihadista. En Iraq, por ejemplo, se han creado "Las hijas de Iraq", formado por voluntarias que luchan contra las bombas humanas. Pero la ideología que minimiza el horror del suicidio, y que considera el martirio como una fuente de inspiración divina, es desgraciadamente frecuente y arraiga en una visión tortuosa y sin duda letal de la propia religión. La misma visión que, hace siglos, envió a los cruzados a asesinar a los propios musulmanes. Pero después de los cruzados llegó Voltaire, y el Enciclopedismo, y la Carta de Derechos Humanos, y la tecnología y la gran revolución de las autopistas de la información.

El horror es que esa tecnología del siglo XXI se ha puesto al servicio de una mirada medieval de la religión, enfermiza, totalitaria y, como tal, malvada. Y la inspiración de esa maldad perversamente retrógrada no es solo culpa de los cerebros de Al Qaeda. Algunas de las grandes teocracias del petrodólar, con sus mujeres esclavas, sus fetuas delirantes y su desprecio a la libertad, inspiran y financian la visión antimoderna del islam. Hace pocas semanas, por poner el ejemplo más grotesco, el clérigo saudí Mohamed al Munajid emitió un edicto contra Mickey Mouse, a quien considera un "soldado de Satán". Según este sabio, Mickey ensalza a las ratas, animales que la charia anima a matar. Otro ulema, el jeque Salih ibn al Luhaydan, presidente de los tribunales islámicos saudíes, decretó que es "legítimo matar" a los propietarios de las cadenas de televisión por satélite que emiten programas inmorales. Y así hasta el infinito. Es decir, en nombre de Dios, y con la televisión o internet de altavoz, la incitación a la muerte, incluso de un dibujo animado, es una constante. Por eso repito que hay un islam que está enfermo. Su cara más trágica es la de un adolescente suicida. Pero si no existiera una "filosofía" de la muerte, estrechamente vinculada a la religión, el fenómeno sería insólito. Al fin y al cabo, si un niño aprende a matar a Micky Mouse, ¿por qué no convertirse en un héroe adolescente?

viernes, 10 de octubre de 2008

El Islam, versión religiosa del nazismo, que atrae a los izquierdistas



El 07.09.07 en una conferencia de prensa dada por el diputado de Hamás, Fathi Hammad, y que fue emitida por el canal televisivo Al-Aqsa TV, que ha sido traducida del árabe al inglés por MEMRI dijo que un palestino que mata a un judío será recompensado como si él hubiera matado a 30 millones de judíos. [1]

Fathi Hammad: El acercarse a la victoria, sobre la que estamos hablando, no se limita a Palestina. Vosotros estáis creando el espíritu de victoria para todos los árabes y los musulmanes, y Alá lo quiera, incluso en el plano mundial. ¿Por qué? Porque Alá os ha escogido para luchar contra la gente que más odia – los judíos. [1]

Alá dijo: Vosotros encontraréis que los peores enemigos de los creyentes son los judíos y los politeístas. En otras palabras, los judíos, que suman 15 millones en todo el mundo, son equivalentes a 4.500 millones de infieles en su corrupción y su lucha contra la religión del Islam.

Por lo tanto, nuestros heroicos prisioneros que fueron detenidos por asesinar judíos deberían saber que por la gracia de Alá, matando a un solo judío es el mismo que matar a 30 millones de judíos. Por lo tanto, la recompensa de nuestros mártires es grande, y vuestra recompensa también es grande.

El discurso de Fathi Hammad no es un caso aislado, está entroncado en lo que piensa, declara, y manifiesta su partido, Hamás, -votado por la mayoría de la población árabe-palestina.

El odio al infiel (no-musulmán), es el leitmotiv del discurso islamista.
Este credo de odio y muerte impregna y sustenta ideológicamente todo el quehacer terrorista islámico en general y árabe-palestino en particular, desde los lanzamientos de cohetes Kassam contra ciudades y ciudadanos israelíes, a los atentados terroristas, que gracias a la eficiencia de las Fuerzas de Defensa de Israel y a la Valla de Seguridad (mal llamado Muro) son evitados la mayor parte de ellos.

1. El culto a la muerte y al asesinato es el punto central de la ética islamista. La recompensa ética por asesinar infieles, mayormente judíos, es grande.

2. El pensamiento teológico islámico concibe a una divinidad como un ser que odia a gran número de sus criaturas: a los judíos y a los politeístas, [los cristianos son tildados de asociadores, politeístas que asocian Dios con un hombre, Jesús, también son odiados por Alá.

La población de la tierra, unos 6 mil millones de personas, es clasificada por los islamistas en tres grupos:

1.500 millones de musulmanes.

4.500 millones de politeístas (cristianos, hindúes, budistas, sintoístas, ateos, agnósticos, animistas, etc.)

15 millones de judíos.

Un judío "equivale" a 300 infieles en su capacidad corruptora y anti-islámica.

15 millones en todo el mundo, son equivalentes a 4.500 millones de infieles en su corrupción y su lucha contra la religión del Islam.

3. El nazi se autoerigió en juez supremo y se auto otorgó la facultad de decidir quien tenía derecho a la vida y quien era objeto de ser aniquilado.
El nazismo en versión religiosa es el islamismo, que se erige en juez supremo con la facultad de decidir que pueblo es odiado y no sólo merece ser asesinado, sino que su asesinato tiene un valor ético y supremo. El crimen supremacista religioso islamista es “santificado” y querido por Alá.

4. El islamismo, nazismo en versión religiosa, atrae a los izquierdistas.

Los totalitarismos pardo –nazi-, rojo –comunista- y verde –islamista- se hermanan en un pacto de sangre judeofóbico.

Multitud de webs izquierdistas apoyan a los islamistas, y muchos izquierdistas sienten fascinación por el islamismo –la extrema derecha religiosa del Islam-.

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[1] Corán 2:120: Ni los judíos ni los cristianos estarán satisfechos de ti mientras no sigas su religión. Di: «La dirección de Alá es la Dirección». Ciertamente, si sigues sus pasiones después de haber sabido tú lo que has sabido, no tendrás amigo ni auxiliar frente a Alá.

Corán 2:137: Así, pues, si creen(los judíos y cristianos) en lo mismo que vosotros creéis, estarán en la vía recta. Pero si se desvían, estarán entonces en oposición. Alá te bastará contra ellos. Él e Quien todo lo oye. Quien todo lo sabe».

Corán 5:51: ¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío.

Corán 5:82: Verás que los más hostiles a los creyentes son los judíos y los asociadores, y que los más amigos de los creyentes son los que dicen: «Somos cristianos » Es que hay entre ellos sacerdotes y monjes y no son altivos.

[El Corán denomina asociadores a los trinitarios –católicos, protestantes y ortodoxos-, por asociar Jesús con Dios, y cristianos a los unitarios: arrianos y a los nestorianos, doctrina que considera a Jesús separado en dos personas, una humana y una divina, completas ambas de modo tal que conforman dos entes independientes]

Corán 41:26-28: Los infieles dicen: «¡No hagáis caso de este Corán ! ¡Parlotead cuando lo lean. Quizás, así, os salgáis con la vuestra!» A los infieles les haremos gustar, sí, un severo castigo y les retribuiremos, sí, con arreglo a sus peores obras, ésa es la retribución de los enemigos de Alá: el Fuego en el que tendrán la Morada de la Eternidad, como retribución de haber negado Nuestros signos.

domingo, 5 de octubre de 2008

La Guerra del Islam radical contra occidente

El día 5 de septiembre pasado,70 diarios de Estados Unidos, entre los que se encontraba el prestigioso The New York Times, adjuntaron en sus ediciones, un controvertido y valiente DVD denominado "Obsession" Radical Islam's War Against The West.

Por iniciativa y soporte de la Fundación Clarion, que se declara una organización independiente y que no acepta fondos del Gobierno de los Estados Unidos, instituciones políticas ni organizaciones extranjeras, 28 millones de copias fueron distribuidas en el territorio estadounidense.

El film documental estrenado en el 2005, que fue dirigido por el sudafricano Wayne Kopping y concebido por Peter Mier con la producción del israelí-canadiense Raphael Shore y Brett Halperin, explicita crudamente la amenaza del radicalismo islámico hacia la civilización occidental. La particularidad de la película, es que la totalidad de su contenido fue extraído de la mismísima media árabe. Se pueden observar fragmentos de la televisión musulmana, con invocaciones a la Jihad global declarando sin rubor, el objetivo de la dominación del mundo por el Islam, sermones en mezquitas y arengas a multitudes desde los minaretes, vociferando muerte a América e Israel y la enseñanza e incitación al odio en las madrazas, escuelas religiosas coránicas, de donde egresan miles de terroristas, ávidos por la tanatomanía en nombre de Alá.

"Obsession" también traza un paralelismo entre el nazismo y los movimientos fundamentalistas islámicos, parangonando sus respectivas propagandas y libelos antijudíos.

Probablemente el miedo cerval hacia los terroristas radicales islámicos, fue la razón por la que durante un largo período desde su realización, el documental ganador del Best Feature Film 2005 Liberty Film Festival, que obtuviera laudatorias críticas y otros galardones posteriores, no sea conocido en muchos países y no haya tenido la repercusión masiva que obtuvo ahora.

Uno de los pocos diarios americanos que se negó a distribuir el DVD, el St. Louis Post, alegó que durante 2 años, el film perturbó a los musulmanes. El eufemismo de temor, cuidado por no herir la susceptibilidad de los islamitas, es ampliamente utilizado, y se complementa con otra excusa, la de no ofender a los musulmanes.

Desde luego, no se puede involucrar ni asociar a toda la feligresía islamita con el terror.

No existe unanimidad en cuanto a la cifra exacta de musulmanes que hay en la actualidad. Las estimaciones varían entre la moderada de ochocientos millones y la excesiva que los sitúa cerca de los mil quinientos. Posiblemente, el número real deba estimarse en torno a mil millones. Un para nada exiguo porcentaje de entre el veinte y el treinta por ciento, adheriría a las posiciones radicalizadas.

Un grupo Americano de apoyo a los musulmanes, solicitó a la Federal Election Comission que investigue si la Fundación Clarion que distribuyó el alarmante DVD sobre el Islam , no es embozadamente, una fachada de un grupo israelí que tiene como objetivo ayudar a promover la candidatura del candidato John McCain.

Centenares de blogs y publicaciones islámicas, como Noticias coránicas de Irán, se sumaron a las protestas por la difusión de "Obsession" e intentaron descalificar a los productores, atribuyéndoles, ser agentes sionistas que junto al grupo religioso judío Aish Hatorá se unieron para desacreditar al Islam.

En ningún caso, esbozaron una desmentida del irrefutable material del film, basado en su totalidad, en la prensa árabe.

Los promotores de "Obsession": Radical Islam's War Against the West, negaron tratar de promocionar ninguna campaña presidencial y agregaron que era incorrecto vincular la campaña del DVD con el grupo educacional de Jerusalén, Aish Hatorá Internacional, si bien alguno de sus ex y actuales empleados, participaron del proyecto.

Sin amilanarse por las denuncias en su contra, la Fundación Clarion, promete redoblar su apuesta, denunciando el alzamiento de la espada de Damocles por parte del Islam radicalizado sobre la cabeza de occidente, con el inminente estreno de otra película que ayudó a producir: The Third Jihad, (La tercer Jihad) otro estremecedor documental, que pretende concientizar al mundo, que supone equivocado, que sólo Israel es el amenazado.

La Guerra del Islam radical contra occidente

La Fundación Clarion, promete redoblar su apuesta, denunciando el alzamiento de la espada de Damocles por parte del Islam radicalizado sobre la cabeza de occidente.

El día 5 de septiembre pasado,70 diarios de Estados Unidos, entre los que se encontraba el prestigioso The New York Times, adjuntaron en sus ediciones, un controvertido y valiente DVD denominado "Obsession" Radical Islam's War Against The West.

Por iniciativa y soporte de la Fundación Clarion, que se declara una organización independiente y que no acepta fondos del Gobierno de los Estados Unidos, instituciones políticas ni organizaciones extranjeras, 28 millones de copias fueron distribuidas en el territorio estadounidense. El film documental estrenado en el 2005, que fue dirigido por el sudafricano Wayne Kopping y concebido por Peter Mier con la producción del israelí-canadiense Raphael Shore y Brett Halperin, explicita crudamente la amenaza del radicalismo islámico hacia la civilización occidental. La particularidad de la película, es que la totalidad de su contenido fue extraído de la mismísima media árabe. Se pueden observar fragmentos de la televisión musulmana, con invocaciones a la Jihad global declarando sin rubor, el objetivo de la dominación del mundo por el Islam, sermones en mezquitas y arengas a multitudes desde los minaretes, vociferando muerte a América e Israel y la enseñanza e incitación al odio en las madrazas, escuelas religiosas coránicas, de donde egresan miles de terroristas, ávidos por la tanatomanía en nombre de Alá.

"Obsession" también traza un paralelismo entre el nazismo y los movimientos fundamentalistas islámicos, parangonando sus respectivas propagandas y libelos antijudíos.

Probablemente el miedo cerval hacia los terroristas radicales islámicos, fue la razón por la que durante un largo período desde su realización, el documental ganador del Best Feature Film 2005 Liberty Film Festival, que obtuviera laudatorias críticas y otros galardones posteriores, no sea conocido en muchos países y no haya tenido la repercusión masiva que obtuvo ahora.

Uno de los pocos diarios americanos que se negó a distribuir el DVD, el St. Louis Post, alegó que durante 2 años, el film perturbó a los musulmanes. El eufemismo de temor, cuidado por no herir la susceptibilidad de los islamitas, es ampliamente utilizado, y se complementa con otra excusa, la de no ofender a los musulmanes.

Desde luego, no se puede involucrar ni asociar a toda la feligresía islamita con el terror.

No existe unanimidad en cuanto a la cifra exacta de musulmanes que hay en la actualidad. Las estimaciones varían entre la moderada de ochocientos millones y la excesiva que los sitúa cerca de los mil quinientos. Posiblemente, el número real deba estimarse en torno a mil millones. Un para nada exiguo porcentaje de entre el veinte y el treinta por ciento, adheriría a las posiciones radicalizadas.

Un grupo Americano de apoyo a los musulmanes, solicitó a la Federal Election Comission que investigue si la Fundación Clarion que distribuyó el alarmante DVD sobre el Islam , no es embozadamente, una fachada de un grupo israelí que tiene como objetivo ayudar a promover la candidatura del candidato John McCain.

Centenares de blogs y publicaciones islámicas, como Noticias coránicas de Irán, se sumaron a las protestas por la difusión de "Obsession" e intentaron descalificar a los productores, atribuyéndoles, ser agentes sionistas que junto al grupo religioso judío Aish Hatorá se unieron para desacreditar al Islam.

En ningún caso, esbozaron una desmentida del irrefutable material del film, basado en su totalidad, en la prensa árabe.

Los promotores de "Obsession": Radical Islam's War Against the West, negaron tratar de promocionar ninguna campaña presidencial y agregaron que era incorrecto vincular la campaña del DVD con el grupo educacional de Jerusalén, Aish Hatorá Internacional, si bien alguno de sus ex y actuales empleados, participaron del proyecto.

Sin amilanarse por las denuncias en su contra, la Fundación Clarion, promete redoblar su apuesta, denunciando el alzamiento de la espada de Damocles por parte del Islam radicalizado sobre la cabeza de occidente, con el inminente estreno de otra película que ayudó a producir: The Third Jihad, (La tercer Jihad) otro estremecedor documental, que pretende concientizar al mundo, que supone equivocado, que sólo Israel es el amenazado.

sábado, 4 de octubre de 2008

A similitud de la depresión del 29

Opinión: ¿se dirige el mundo a una gran depresión y otra Guerra Mundial?

La debacle bursátil de 1929 produjo la peor depresión económica de la historia y llevó directamente al inicio de la Segunda Guerra Mundial tan sólo diez años después.

La crisis financiera que sacude a Estados Unidos en la actualidad y que lentamente se está expandiendo al resto del mundo, tiene muchas similitudes con aquella hecatombe de 1929.

¿Es posible que el mundo esté viviendo una reencarnación del período 1929-1938 a principios del siglo XXI?

Ayer por la noche dialogué con un hombre a quien llamaré “B” en este artículo. Este hombre, que tiene ahora 83 años, huyó de Francia a los Estados Unidos a los 15 años, en 1940. Cinco años después de haber llegado a América, se transformó en piloto del bombardero B-26 en la fuerza aérea de EE.UU.

Mientras hablábamos, el hombre me transmitió sus experiencias personales como piloto en la Segunda Guerra Mundial, en la que bombardeó bases militares en Alemania y participó en la destrucción del Tercer Reich.

A la vez que escuchaba a este sabio anciano, todavía agudo y lleno de espíritu, comencé a sentir una profunda admiración por el hombre que estaba sentado junto a mí. Comencé a pensar en los muchos jóvenes judíos de aquel tiempo, que soñaban con ser soldados, pilotos de combate y comandantes de tanques para confrontar al enemigo nazi.

Sin embargo, este hombre no sólo soñó: él actuó y se convirtió en un verdadero combatiente en la guerra. Él respondió a muchas de mis preguntas sobre sus experiencias, pero también me contó un secreto.

Me miró directo a los ojos y dijo: “Hoy estamos en el mismo lugar en el que estuvimos entre los años 1929 y 1938. La actual crisis económica llevará a un período extremadamente volátil y peligroso para la democracia y para el mundo en su totalidad. Irán y el fundamentalismo islámico, combinado con otras fuerzas, se transformarán pronto en la principal amenaza para el mundo”.

En este contexto, la crisis financiera, incluso luego de la inyección de 700 mil millones de dólares por parte del gobierno de Estados Unidos, no se detendrá de forma repentina.

La crisis financiera muestra la fragilidad de los sistemas bancarios, la dependencia de Estados Unidos al préstamo y a los servicios de crédito que no ha sido manejada con previsión – por lo que ha producido un efecto bola de nieve masivo.

La historia ha mostrado que los derrumbes financieros, que llevaron a crisis económicas, muchas veces producen el ascenso de grupos políticamente radicales con ideologías extremas, que llevan a conflictos militares sin precedentes.

Estas situaciones son siempre explotadas por líderes extremistas que dicen conocer “la raíz del mal y la solución al problema”.

La semana pasada, ante la Asamblea General de la ONU en pleno, el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad acusó a “elementos sionistas” y al Estado de Israel de ser directamente responsables de la crisis financiera que afecta a los Estados Unidos.

Los comentarios maliciosos y sin sentido de Mahmud Ahmadineyad fueron una forma clara de echar más gasolina al fuego –un fuego entre Israel e Irán que peligrosamente se acerca cada vez más a la pólvora.

Ahmadineyad, como Hitler, conoce los mecanismos que funcionan para movilizar a las masas islámicas y crear un “chivo expiatorio” al que culparán cuando el tiempo llegue.

Mientras hablaba con B, él me dijo que Irán representa una amenaza existencial para Israel y el mundo, que cuando se la ubica en el contexto de la crisis financiera mundial, podría ser una amenaza de poder similar a la de la Alemania Nazi de hace 60 años.

Sin embargo, por mucho que estuviera de acuerdo con varias de estas ideas y emociones expresadas por B, no pude aceptar esta interpretación.

Respondí que mientras que estoy de acuerdo con que Irán bajo un liderazgo islámico es un problema muy serio, la situación no era comparable con la del período 1929-1938. Él me preguntó por qué.

Yo dije que hoy, pese a las amenazas existenciales que se ciernen en la región, pese a la crisis financiera global que recién está en pañales, hay una diferencia fundamental: el Estado de Israel existe.

Los chivos expiatorios de ayer pueden ahora defenderse, y lo más importante es que aquellos que intentan explotar al pueblo judío o al Estado de Israel en nombre de “las soluciones finales” para sus propios problemas, deberían saber que lo que ocurrió una vez no ocurrirá otra vez.

Querido B, entiendo tu preocupación, respeto tu experiencia y te agradezco por tu vigilancia y cuidado. Pero las cosas son y serán siempre diferentes de cómo fueron en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Ahora el Estado de Israel existe para garantizar que lo que ocurrió una vez no volverá jamás a suceder.

Shaná Tová y feliz año para todos.

2/10/08
Olivier Rafowicz