viernes, 5 de diciembre de 2008
Mueren 20 personas y 80 resultan heridos en un atentado en Pakistán
miércoles, 3 de diciembre de 2008
La Yihad es contra todos
La religión, negada por los socialistas tradicionales, que son materialistas, y ateos, irónicamente es el nudo de enlace con los fanáticos islamistas. ¿Cómo pueden coexistir en armonía conceptos totalmente opuestos? Simplemente no pueden. Pero en esta etapa inicial de guerra común contra el libre albedrío, los extremos se juntan. | ||||||
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| Por José Brechner | ||||||
| La Yihad o Guerra Santa, no es una guerra para ser combatida sólo por los ejércitos o servicios de seguridad de los países desarrollados, sino que todo aquél que no es musulmán debe convertirse en un soldado, o de lo contrario será una víctima. El ataque a los hoteles en la India, sirve para recordar que los terroristas están planeando diariamente nuevos asesinatos. Ayer fue New York, después Madrid, más tarde Londres, hoy es Bombay, mañana será São Paulo, o Santiago. Un aspecto importante en este último atentado, es que los hoteles atacados no formaban parte de ninguna gran cadena norteamericana tipo Hilton o Marriott, sino que pertenecían a empresarios locales y la mayoría de sus huéspedes y consecuentes víctimas fueron ciudadanos indios. Con esta tragedia, tal vez algunos por fin se den cuenta de que todos lo que no somos musulmanes estamos expuestos a los fanáticos. El pro-arabismo está en auge, como demuestra el éxito que tiene su música y sus bailes, modificados para el público moderno, promovidos por cantantes como Shakira, que sería colgada por libertina del primer poste que hay en la calle si pudiese mostrarse con top o blusa transparente en Arabia Saudí. Pero lo que realmente da fuerza a los árabes, es la monstruosa cantidad de dinero que reparten a periodistas, estaciones de TV, y el ámbito mediático en general, para que el público los vea con simpatía. Por cada reporte que las agencias noticiosas internacionales distribuyen, los islamistas pagan hasta 50 por ciento más, si lo decoran de acuerdo a su conveniencia. ¿Se entiende ahora porqué CNN transmite en idioma árabe y apoya a los extremistas? No debe sorprender que a los terroristas se los mencione con apelativos como “comandos de liberación”, “luchadores por la libertad”, y otros calificativos significativamente generosos, que nada tienen que ver con la verdadera identidad y objetivos de los islamofascistas. Como la izquierda es solidaria con todo lo que lleva la palabra “revolución”, o “liberación”, es lógico que los musulmanes estén afianzando lazos con los socialistas. La izquierda totalitaria y el Islam tienen un gran punto de convergencia. Ninguno acepta al individuo como motor de la sociedad, sino que consideran el colectivismo como la fuente de soluciones para los problemas. La persona que no acepta el socialismo es un enemigo de la revolución, y el que no se somete a la Sharia es un apóstata. La religión, negada por los socialistas tradicionales, que son materialistas, y ateos, irónicamente es el nudo de enlace con los fanáticos islamistas. ¿Cómo pueden coexistir en armonía conceptos totalmente opuestos? Simplemente no pueden. Pero en esta etapa inicial de guerra común contra el libre albedrío, los extremos se juntan. Otra incongruencia es el soporte político que los islamistas reciben del primer mundo. Cada apología de un líder o grupo democrático a favor de los árabes, refuerza el ánimo de sus más fervorosos enemigos, que son los propios musulmanes. Si los árabes pudiesen -- está en sus planes--, aniquilarían a todos los que defienden el feminismo, el homosexualismo, el divorcio, el aborto, los derechos humanos, la democracia, la pluralidad religiosa, el alcohol, las drogas, y otras libertades y excesos. Parece que hay que repetir cien mil veces: ¡El Islam quiere dominar el mundo! El Corán dice: “Alá envió a su profeta Mahoma, con la religión verdadera para que gobierne sobre las demás religiones”. Si los no-musulmanes se sienten tranquilos con ese detalle, les harán el trabajo más fácil. Si por el contrario consideran que los islamistas atentan contra su forma de vivir, deberían estar dispuestos a combatirlos con todos los medios a su alcance. La guerra de 1.500 millones de fanáticos contra todos, debe ser la guerra de todos, de lo contrario está perdida de entrada. La premisa que debe guiar al mundo cristiano, judío, budista, hinduista, taoísta, sintoísta, agnóstico, ateo y cualquiera no-islamista, es simple: Los musulmanes quieren matarnos, los demás tenemos que unirnos y defendernos. Vivir amedrentados por los fundamentalistas, tiene un límite, y este ha sido rebasado hace mucho tiempo. No hay nada que negociar ni discutir con gente que no tolera el pensamiento, la fe, ni la libre existencia de los demás. La prepotencia de los islamistas, que creen tener el derecho de imponerle al mundo sus medievales conceptos teocráticos absolutistas, ha llegado a niveles inadmisibles para los que valoramos la libertad. La postura del gobierno indio de culpar a Pakistán por los ataques, es correcta. Cada país debe asumir la responsabilidad de acabar con los terroristas dentro de su territorio, de lo contrario es cómplice de los asesinos. | ||||||
martes, 2 de diciembre de 2008
Los musulmanes y el triunfo de Obama

Se dice que Alí ibn Abi-Talib, la figura central del Islam chiita del siglo VII, ha predicho cuando terminará el mundo, señala el columnista Amir Taheri. “Un hombre negro alto” al frente “del ejército más fuerte sobre la tierra” tomará el poder “en occidente.” Llevará “la clara señal” del tercer imán, Hussein. Ali dice del hombre negro alto: “los chiitas no deben tener ninguna duda de que está con nosotros.”
Barack Hussein significa en árabe “la bendición de Hussein.” En persa, Obama se traduce como “él [está] con nosotros.” De esta forma el nombre del futuro presidente electo estadounidense, cuando se combina con sus rasgos físicos y la geografía, sugiere que el final del mundo está cerca - exactamente lo que viene prediciendo el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.
De vuelta a la realidad, la reacción musulmana a la victoria de Obama es más variada de lo que cabría esperar.
Los islamistas estadounidenses están encantados; un colectivo, el American Muslim Taskforce on Civil Rights and Election, opinaba que, con la elección de Obama, “nuestra nación… ha ascendido a nuevas cotas de majestuosidad.” Siraj Wahhaj, Al-Hajj Talib Abdur Rashid, el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, el Consejo Musulmán de Asuntos Públicos, la Sociedad Islámica de Norteamérica, el Círculo Islámico de Norteamérica y la Alianza Musulmana de Norteamérica respondían con florituras parecidas.
Hamas y los movimientos islamistas de Egipto, Jordania, Irak, la India, Indonesia y las Filipinas se mostraban encantados con la elección de Obama. Robert Spencer, de Jihad Watch, generaliza diciendo que los yihadistas y los racistas islámicos de todo el mundo mostraron "una alegría en estado puro.” El New York Times juzga la reacción de la opinión pública en Oriente Medio sobre todo “eufórica.” John Esposito, de la Universidad de Georgetown, destaca el recibimiento del mundo musulmán a Obama como “presidente internacionalista.“ Pero muchos musulmanes más tienen opiniones distintas. Escribiendo en el Edmonton Sun de Canadá, Salim Mansur juzgaba a John McCain “el candidato más digno.” Yusuf Al-Qaradawi, el jeque del al-Jazira, daba su apoyo a McCain por las razones opuestas: “Esto se debe a que prefiero al enemigo obvio que no [encubre] de manera hipócrita su hostilidad hacia ti... antes que el enemigo que lleva una careta [de amistad].” Al-Qaradawi también sostiene que murieron dos veces más iraquíes durante las dos administraciones de Bill Clinton que durante las de George W. Bush.
Por razones tácticas, el influyente jeque sunita Yusuf al-Qaradawi deseaba que ganara John McCain.
Los radicales de Irán también preferían una victoria de McCain (según el ex vicepresidente de Irán Mohammad Ali Abtahi) “porque se beneficiarán más de la enemistad con Estados Unidos, que les permite obtener el respaldo del mundo islámico a sus políticas y al mismo tiempo censurar a la disidencia dentro del país.” Los Talibanes tomaban nota de la promesa electoral de Obama de incrementar el número de efectivos estadounidenses en Afganistán, advirtiendo que, si llega a cumplir su plan, “la yihad y la resistencia continuarán.”
Los iraquíes están acusadamente divididos en materia del plan de Obama de retirar rápidamente del país las tropas estadounidenses. Ese plan, además de las promesas de poner fin a la dependencia norteamericana del petróleo de Oriente Medio y de negociar con los líderes iraníes, confunde a los líderes de Arabia Saudí y los demás gobiernos del Golfo Pérsico.
Algunos tertulianos argumentan que Obama es incapaz de suponer una diferencia real; un rotativo iraní le declara incapaz de alterar un sistema "establecido por los capitalistas, los sionistas y los racistas.” Como era de esperar, el nombramiento de Rahm Manuel como jefe de gabinete de Obama confirmó la percepción palestina de un omnipotente lobby israelí. Un comentarista de los Emiratos Árabes Unidos iba más allá, prediciendo la reiteración por parte de Obama de la trayectoria de Jimmy Carter de aparición ostentosa, fracaso estrepitoso en Oriente Medio y posterior derrota electoral.
En general, estas reacciones diversas procedentes de los musulmanes sugieren una desorientación ante la perspectiva de un presidente estadounidense de origen islámico que promete “cambio,” pero cuya política exterior puede colapsar bajo los apremios de su cargo. En otras palabras, los musulmanes se enfrentan a la misma interrogante acerca de Obama que todo hijo de vecino:
Nunca antes los estadounidenses han llevado a la Casa Blanca a una persona tan desconocida y enigmática. Surgida de un contexto de extrema izquierda, se presentó, especialmente durante las generales, sobre todo como un candidato de centro-izquierda. ¿Cuál de estas posturas adoptará como presidente? Más exactamente, ¿en qué punto del espectro entre la extrema izquierda y el centro-izquierda se situará?
Fijándonos en el conflicto árabe israelí, por ejemplo, ¿serán las políticas de Obama un reflejo de Rashid Khalidi, el antiguo crítico de la OLP cuya compañía frecuentó en los años 90, o de Dennis Ross, su reciente asesor de campaña y miembro de mi junta editorial? Nadie puede decirlo aún.
Sin embargo, hay algo que se puede decir con seguridad. Si Obama vuelve a sus raíces de la extrema izquierda, gran parte de la euforia de los musulmanes continuará. Si intenta hacer un éxito de su presidencia desplazándose al centro- izquierda, muchos -- pero no todos -- los musulmanes se llevarán una importante decepción.
La espada del islam
Pilar Rahola | 02/12/2008 | Actualizada a las 03:31h | Internacional
La yihad es la revolución permanente para el movimiento islámico", escribió Sayyib Qubt, uno de los ideólogos del fundamentalismo, en su libro más emblemático, "Señales en el camino", publicado en 1964. Su homólogo pakistaní, Abu Ala al Maududi, fundador de la sanguinaria Yamaa Islamiya -responsable de los atentados de Bali- fue igualmente explícito en los libros que publicó, antes de morir en Lahore en 1979: "o hay islam o hay yahiliyya", es decir, o hay islam, o hay apostasía, maldad contra Dios. La opción, pues, para el buen creyente se planteaba como inexorable.
A diferencia de la yihad del corazón, que es una lucha espiritual, la yihad de la espada necesitaba organización, captación y acción violenta, y para esa triple necesidad, trabajaron a fondo desde principios del siglo veinte. Lo primero que resulta fundamental entender, pues, es que la violencia yihadista ni es un fenómeno reciente, ni es local, ni es explicable en términos de terrorismo clásico. Sus tiempos no son los nuestros, sus causas no son las obvias, sus movimientos no son previsibles.
Observado el fenómeno con la lupa geopolítica, sus motivaciones podrían vincularse a causas nacionales clásicas -Cachemira, Palestina, Chechenia, Mindanao, los uigures de Xinjiang…-, pero en realidad esas causas no son el objetivo del yihadismo, sino la fuente de sus justificaciones.
Solo hace falta leer los escritos de sus líderes, para entender que la concepción occidental del yihadismo, es inservible. Dokky Umarov, en su proclamación unilateral del Emirato Islámico del Cáucaso, lo dijo claro: "Nosotros somos parte indivisible de la Umma islámica y no es necesario determinar las fronteras. El Cáucaso está ocupado por kuffar (infieles) y apóstatas y es Dar al Harb, el territorio de la guerra, y nuestra tarea prioritaria es convertir el Cáucaso en Dar as Salam (la Casa de la Paz), estableciendo la charia y expulsando a los kuffar. Después de expulsarlos, debemos reconquistar todos los territorios históricos de los musulmanes, y estas fronteras están más allá de los límites del Cáucaso".
Su homólogo, Ayman al Zauahiri, el ideólogo de Al Qaeda, escribió en la famosa fetua de 1998, "todo musulmán que esté en condiciones de hacerlo tiene el deber personal de matar a los americanos, a los judíos y a sus aliados, en cualquier país donde sea posible". Y así hasta el infinito. Como me he permitido señalar a menudo sobre del yihadismo, nuestro primer problema es que no leemos sus textos.
Este es el decálogo para entender el fenómeno totalitario más importante desde el nazismo.
Primero, es planetario, es bélico y su trinchera es el mundo global.
Segundo, se alimenta de causas nacionales, pero no cree en ellas. Su finalidad es la República Islámica mundial.
Tercero, no presenta organizaciones clandestinas al uso, sino una filosofía general que permite la autonomía de sus seguidores, una especie de franquicia del terrorismo.
Cuarto, se nutre de jóvenes de barrios pobres, sin perspectivas ni esperanzas, necesitados de sentido en su vida.
Quinto, mezcla con perversa inteligencia épica, religión y nación, de manera que da trascendencia tanto terrenal como espiritual.
Sexto, lleva miles de muertos en todo el mundo.
Séptimo, su estrategia es la desestabilización permanente.
Octavo, mueve mucho dinero.
Noveno, es minoritario en el islam, pero su movimiento genera millones de simpatizantes.
Décimo, usa el nombre del islam, pero es el principal asesino de musulmanes en todo el planeta.
Este fenómeno es el que ha asesinado a decenas de personas en la India. Y en Bali, y en Jerusalén, y en Nueva York, y en Buenos Aires, y en Yemen, y en Londres y en Madrid.
Conversación con un ayatolá radical

El temperamento acalorado de Al-Baghdadi no se domestica durante todo el diálogo donde entremezcla los exabruptos contra las cuestiones del informador y los gestos conciliadores, como aquel en el que alaba al pueblo español por su oposición a la guerra de Iraq y lo define como una nación 'cristiano-musulmana'.
En realidad no resulta extraño porque Al-Baghdadi se ha ganado una notable fama en el escenario iraquí por el tono incendiario de sus proclamas y su postura intransigente, que le ha llevado a despotricar lo mismo de norteamericanos que de iraníes, sin evitar las diatribas contra el propio Ali Al Sistani, el máximo líder espiritual de los chiíes.
El mismo se define como el 'único' ayatolá iraquí "que se opone a la ocupación estadounidense". "Muqtada al Sadr también lo hace pero él no es 'marja' (fuente de emulación)", acota.
A sus 63 años, Al Baghdadi ha tenido que regresar a Damasco, donde ya vivió exiliado durante más de una década en la era de Saddam Hussein, después de que las autoridades de Bagdad asaltaran en octubre su domicilio en la ciudad sureña de Nayaf y detuvieran a uno de sus hijos.
"Vine de visita a Siria en septiembre y estando aquí mis amigos iraquíes me alertaron de que existía un plan para asesinarme. Un proyecto apadrinado por las fuerzas Badr (el brazo armado del grupo chií Consejo Islámico de Iraq que dirige Abdelaziz Al Hakim). El ataque contra mi casa en Nayaf fue una confirmación de que esas advertencias. Los americanos y las fuerzas iraquíes se presentaron allí con tanques y helicópteros. Arrestaron a Mohamed (su hijo) y a dos de sus huéspedes hiriendo a uno de ellos", explica en el pequeño apartamento de la capital siria donde reside ahora.
Ahmad Al-hasani al Baghdadi es junto al citado Muqtada al Sadr uno de los principales exponentes de la corriente 'arabista' de la comunidad chií donde se entremezcla un férreo nacionalismo y una dialéctica de tono revolucionario muy próxima a la que mantenía Jomeini, de quien Baghdadi se declara un ferviente seguidor.
Ello no impide que el ayatolá iraquí se muestre rotundo en su oposición a la creciente influencia iraní en Iraq. "Con Irán tenemos una relación ambivalente porque a veces apoyan los intereses norteamericanos y otras veces están al lado de la resistencia como en el caso de Hizbulá o Hamás. Por ejemplo, en Iraq dan generosas contribuciones a cuantos se suman al proyecto político norteamericano, y hay que recordar que ese proyecto está liderado por criminales y ladrones que llegaron a este país montados en los tanques de EEUU. No se puede sostener ese proyecto porque te contamina. Irán tiene que comprender que Iraq es un país independiente", asegura.
Bajo la misma óptica, tanto Al Baghdadi como Al Sadr comparten su oposición al liderazgo religioso de Al Sistani, a quien el primero no ha cesado de lacerar en todos estos años. "Sistani no es iraquí, es iraní (es cierto que nació en la nación persa pero reside desde hace décadas en Nayaf). El Islam nos ordena luchar contra los americanos pero Sistani se mantiene en silencio lo que implica que es un mudo diabólico", llegó a decir en una entrevista con una revista árabe.
De hecho, achaca sus problemas actuales a una reciente alocución en Damasco en la que 'denunció a Sistani' acusándole de supuestas irregularidades financieras con las ingentes cantidades donaciones que recibe de los fieles chiíes. "Sistani invierte todo ese dinero, millones de dólares, en Irán o en Europa mientras que el pueblo iraquí sigue en la miseria. Cuando el hijo de Sistani (su portavoz oficial) se enteró se volvió loco y pidió ayuda a los norteamericanos para que asaltaran mi domicilio", afirma.
Autor de decenas de libros religiosos y de teoría política, el ayatolá se ha significado también por evadir la división entre chiíes y suníes que ha propiciado la guerra civil que sufre el país. De hecho, Al Baghdadi mantiene una inmejorable relación con la Asociación de Clérigos Musulmanes y su líder, Muthana Harith al Dhari –uno de los referentes espirituales de la comunidad suní- con quien integró el Congreso Fundacional Nacional Iraquí, establecido en el 2004 como una coalición de fuerzas contrarias a la ocupación extranjera.
"Los americanos y en especial Bremen (Paul Bremer, el regente de EEUU en Iraq que sentó las bases de la catástrofe iraquí con sus polémicas decisiones entre el 2003 y el 2004) fueron los que introdujeron la 'fitna' (división) en Iraq. Destruyeron los cimientos de la nación y dividieron el poder político entre las sectas. El objetivo siempre fue crear pequeños cantones no sólo en Iraq sino en toda la región para beneficiar a Israel", indica.
-PREGUNTA: Pero, los coches bomba de Al Qaeda también contribuyeron de forma primordial a azuzar la guerra sectaria, ¿no?-RESPUESTA: En Iraq no existían ni coches bomba ni cinturones explosivos antes de que llegaron los norteamericanos. Ellos y los traidores de países vecinos como Jordania o Arabia Saudí fueron los que importaron esta práctica para acusar a la resistencia. Es cierto que en Al Qaeda hay gente mala, como en todos los movimientos pero, también tienen secciones que sólo pelean contra los norteamericanos.
La verborrea de Al Baghdadi se endurece por momentos. Su desprecio hacia Estados Unidos es extremo. Dice que es una nación "creada por los ladrones sin raíces que salieron de las cárceles de Europa".
Pero también vilipendia la democracia, que para él "sólo sirve para los 'kafir' (infieles)". En una entrevista con Al Yazeera en abril del 2006, el religioso descalificó este sistema político que llegó a identificarlo con las manifestaciones a favor del matrimonio gay, del que dijo debería estar penado con la muerte. "¿Se puede usted imaginar una manifestación de millones de iraquíes a favor del matrimonio entre gente del mismo sexo como en Suecia o América? Esto es una terrible catástrofe prohibida totalmente por el Islam. Los que se casan así deberían ser asesinados lo más pronto posible y también quemados", manifestó sin reparo.
La despedida se mantiene dentro de los mismos parámetros. "Por favor escriba de manera fiel lo que he dicho porque sabemos que los directores de sus periódicos son todos sionistas", sentencia
domingo, 30 de noviembre de 2008
Los enfrentamientos religiosos en Nigeria dejan cerca de 400 muertos
Más de 1.500 personas han sido arrestadas por su supuesta participación en los choques, que han dejado también decenas de iglesias y mezquitas incendiadasEFE |

