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sábado, 25 de octubre de 2008

"Ellos rezan, nosotros trabajamos".

NUEVO DIGITAL (21/03/07) - La sharia se impone en Minnesota: Cajeras y taxistas musulmanes se niegan a tocar alimentos "impuros" para su religión o a subir a pasajeros que transporten bebidas alcohólicas

Las exigencias de los miles de somalíes musulmanes acogidos como refugiados en Estados Unidos han provocado lo que parecía imposible hasta su llegada: que blancos nativos, hispanos emigrantes y negros africanos cristianos se hayan unido en la oposición a unos recién llegados que pasaron en horas de un lugar como Somalia, donde la vida no vale ni el trozo de tierra donde caer despedazado por un machete, al imperio de los derechos civiles y las demandas por discriminación racial y religiosa. “El latino es muy humilde. Pero ellos son arrogantes. Actúan como si los Estados Unidos fueran de ellos”, declaraba al New York Times un viejo trabajador mexicano naturalizado estadounidense. Otro inmigrante de El Salvador era más descriptivo: “Dicen que van al baño, pero, en realidad, van a rezar mientras el resto de nosotros tenemos que hacer su trabajo”. Hay manifestaciones frente a las puertas de las factorías. Las pancartas, en español, recuerdan que “todos tenemos derecho a ser iguales”. A ser iguales a los musulmanes recién llegados. El siguiente es el sorprendente conflicto planteado por miles de somalíes que, con sus exigencias, arrogancias y desafíos, han logrado una repentina cohesión social de todos contra ellos.

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Musulmanes estrictos -y acogidos legalmente como refugiados, a diferencia de los ilegales y perseguidos hispanos-, los somalíes han provocado graves problemas laborales al exigir el abandono de las líneas de producción las cinco veces al día que les exige su religión para rezar, en horarios, que, por añadidura, nunca son fijos, sino que van cambiando a lo largo del año. El problema alcanzó el paroxismo cuando el pasado Ramadán, los somalíes exigieron, además de las cinco interrupciones diarias, dejar el trabajo con antelación al horario estipulado con el fin de llegar a tiempo de la ruptura del ayuno. ¿Qué factoría podía sostener la producción en esas condiciones?

Unos rezan, los otros trabajan

No, desde luego, JBS USA, una multinacional brasileña de procesamiento de carne que lleva dos años lidiando con un gravísimo problema en sus factorías en Estados Unidos: el de intentar mantener en funcionamiento las cadenas de producción con una plantilla que ha pasado a estar formada mayoritariamente por somalíes de religión islámica que abandonan el trabajo cinco veces al día, nunca con el mismo horario, y que, por añadidura, dejaron los puestos de trabajo para cumplir con las costumbres del Ramadán. ¿Y quién paga el pato? El resto de trabajadores de la cadena, especialmente, los hispanos y los sudaneses negros cristianos que deben cubrir el trabajo que sus devotos y desafiantes compañeros islámicos se niegan a realizar ‘por mandato de su religión’.

Grupos de derechos civiles admiten la gravedad del reto planteado puesto que, a diferencia de cristianos o judíos, no es un problema que se pueda resolver con permisos para celebrar las fiestas religiosas específicas una vez al año, o con un día libre a la semana, sino que el conflicto se repite cinco veces al día, con horarios distintos cada vez, y con un mes entero en el que se recrudece la exigencia de privilegios -o de irrenunciables derechos, según los demandantes.

Oleada de demandas por discriminación religiosa

La grave pugna, a la que nadie ha sido capaz de encontrar solución definitiva ante la intransigencia, los plantes y los abandonos no autorizados del trabajo por parte de los somalíes, ha derivado en un conflicto de derechos civiles. Los sindicatos se han puesto del lado de los refugiados políticos para lanzar una oleada de demandas por discriminación religiosa ante los despidos acometidos por JBS después de que cientos de somalíes decidieran lanzar el órdago de abandonar las líneas de producción en ruptura de acuerdos previos. “En cualquier momento que no estoy rezando, estoy dañando mi relación con Dios”, declaraba un somalí a la prensa para justificar su comportamiento, que piensa defender en los tribunales con una demanda por discriminación religiosa.

Mientras, la cadena de producción se mantiene, curiosamente, por el eslabón más débil, el de los hispanos, protagonistas involuntarios de la llegada de los miles de somalíes musulmanes. En efecto, fueron las redadas contra los inmigrantes ilegales las que despojaron de trabajadores latinos a estas factorías, y su hueco fue rellenado con los somalíes, que, a diferencia de los latinos, llegaban como refugiados y, por tanto, con todos los derechos. Incluido, al parecer, el de las prebendas y concesiones preferenciales sobre el resto de los trabajadores como consecuencia de su religión. Mientras, los empresarios maldicen ya de forma más o menos abierta el día en que sustituyeron a los hispanos deportados con los somalíes recién llegados.

Minnesota, bajo la sharia

Por todo el país, la inmigración de decenas de miles de refugiados somalíes ha provocado extraordinarios conflictos de convivencia, en especial en estados donde, como en Minnesota, se han agrupado y copado varios sectores laborales. Cajeras de supermercado que exigen ser sustituidas por otras compañeras porque se niegan siquiera a tocar un paquete de cervezas o de perritos calientes; taxistas que rechazan a pasajeros que porten una botella de vino o, incluso, medicinas o productos de limpieza que contengan alcohol; chóferes públicos que no permiten el acceso a los vehículos a invidentes con sus perros lazarillos (ND); universitarios epilépticos acosados por estos fieles africanos que se niegan a compartir centro con el perro que les ayuda a superar los ataques de su enfermedad (ND)... la lista es interminable y ha dado lugar a espectaculares pulsos negociadores de unas autoridades forzadas a respetar los "inalienables" derechos religiosos de los recién llegados.

A todo ello se une el desasosiego social con el espectral espectáculo de miles de mujeres somalíes cubiertas de negro de pies a cabeza. La alcadesa de una de las localidades implicadas en el conflicto admitía su "prejuicio", pero no se privaba de denunciar la “intranquilidad” que causa tanto en ella como en sus vecinos vivir en medio del trasiego desafiante de tanto velo negro en sus pueblos, arropando las protestas de quienes, nada más ser acogidos con todos los derechos y todos los papeles, acusan de islamofobia y racismo a quienes precisamente continúan en las fábricas, cubriendo sus ausencias religiosas, y trabajando sin tanto rezo ni tanto tiempo extra para romper ayunos.


lunes, 20 de octubre de 2008

EL ISLAM, IMPLACABLE EN EL REINO UNIDO

¿Hacia una casta de 'intocables' en Europa?: La BBC prohíbe las bromas o ironías sobre los musulmanes en cualquiera de sus programas

Como director general de la BBC, Mark Thompson acaba de tomar dos significativas decisiones: una, recortar en un 50 por ciento los gastos de las fiestas navideñas para este año; y, dos, prohibir cualquier broma o referencia irónica sobre los musulmanes en todos y cada uno de los programas de la cadena, los de humor incluidos. En el primer caso, se trata de un ahorro de costes en un entorno de crisis, casualmente aplicado en la degradación de las tradicionales celebraciones cristianas. En el segundo, las opiniones varían: para Thompson, se trata de “sensibilidad” puesto que “no todas las religiones son lo mismo”; para Ben Elton, el humorista que denunció cómo la BBC le censuró sus ‘gags’ sobre el islam en uno de sus programas, la cosa es mucho más simple y coincide con la expuesta masivamente en los foros de opinión de Internet: no es “respeto”, sino “miedo”. “Pánico”, dicen otros, bien sostenido a base de atentados terroristas, masacres tumultuosas y bien explícitas amenazas. Lo indiscutible es que Mark Thompson -católico él mismo- ha impuesto dos estándares: uno, el que se aplicará a los musulmanes como una especie de nueva casta de intocables; y, dos, el que se aplicará a todos y todo lo demás.

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Una vez más, el implacable avance del islam en el Reino Unido viene forzado por británicos nativos en el poder, abandonados a una desbocada cadena de concesiones hacia los musulmanes cuyos eslabones legislativos y cotidianos van tomando el rango de abiertos privilegios, no ya respecto al resto de comunidades y religiones, sino en relación al conjunto de los británicos ‘nativos’ que, cada vez más, se sienten ‘invitados’ -además, no queridos- en su propio país. “No hay duda sobre ello. La BBC permitirá ‘gags’ sobre párrocos, pero no los permitirá sobre imanes. Ellos pueden intentar hacer ver que se trata, ya sabes, de algo que tiene que ver con las sensibilidades morales (de los musulmanes), pero no es así. Es porque están asustados. Conozco a esa gente”, declaraba Ben Elton, el humorista que primero denunció cómo la cadena televisiva le había sacado de su guión cualquier broma sobre la comunidad islámica. No es Arabia Saudí. No es Irán. Ni tampoco la Edad Media. Es el Reino Unido y es el siglo XXI, y es una de las cunas absolutas del Occidente de la libertad. O lo era. En todo caso, lo fue.

Un Jesucristo 'gay' en la BBC

“No hay ninguna razón para que cualquier religión sea inmune a la discusión, pero no quiero decir que todas las religiones son lo mismo; creo que ser una minoría pone un punto de vista ligeramente diferente en ello”, afirmaba el director general de la BBC durante una conferencia. Desde los medios se recuerda cómo la corporación británica acaba de emitir una comedia del presentador estadounidense de programas basura, Jerry Springer, que mostraba como uno de los personajes a Jesucristo, caracterizado precisamente como el conductor de un ‘talk show’ que admite ser “un poco gay”. Thompson justificaba la discriminación positiva respecto a las “minorías” en, precisamente, lo que no ha pasado con el espacio de Springer, puesto que, “hasta ahora, no ha surgido ningún problema político (por ese programa) en términos de cólera o emoción”. A pesar de que el cristianismo es sometido a todo tipo de broma y escarnio -sin que aparezca “cólera o emoción” en sus seguidores-, Thompson se declaraba a sí mismo como un devoto católico. Tanto que admitía no haber visto nunca ‘La vida de Brian’. “He tomado la decisión personal de no ver casi nunca programas que caractericen a Jesús. Soy muy sensible sobre las caracterizaciones de los evangelios”, confesaba.

Muy distinta de la de los intocables hindúes que se refugian en el igualitarismo cristiano en medio de las masacres hinduistas contra los conversos (ND), este tipo de discriminaciones respecto a los musulmanes abre el camino a una nueva casta de ‘intocables’ en Europa, pero esta vez, en la cima de la pirámide y no en sus cuevas. Sobre ella, el medio de comunicación tradicionalmente estudiado y admirado como paradigma de la libertad de expresión e información ha renunciado de forma explícita a tratar en un entorno irónico a la comunidad islámica. Con los musulmanes, ni una broma, se advierte en la BBC. Hay precisamente algunos musulmanes que se encuentran muy preocupados por las consecuencias que pueda tener para el país este carácter de intocable que los gobernantes están concediendo a la comunidad islámica, descrito en los foros como un respeto bastardo ganado a base de masacres y amenazas. Cuando el Reino Unido acaba de conceder rango legal para las sentencias de algunos casos civiles -y criminales- juzgados en tribunales islámicos (ND), es precisamente un musulmán como el nuevo máximo responsable para las relaciones entre las comunidades, Sadiq Khan -el mismo que recientemente renegaba del "victimismo" de sus hermanos de fe (ND)-, quien se ha mostrado alarmado él mismo por el hecho de que la comunidad islámica británica no está suficientemente “avanzada” para obtener su propio sistema legal.

Musulmán en el gobierno: 'Mejor la ley judía que la musulmana'

Con algunas organizaciones musulmanas saliendo en defensa de la celebración de la navidad en el Reino Unido y defendiéndola de los furibundos ataques multiculturalistas de los 'think-tank' del 'progresismo' laborista (ND), y mientras el máximo responsable judicial británico, Lord Philips, y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, se manifiestan como firmes partidarios de la sharia para que la comunidad islámica solucione varias categorías de litigios (ND), un musulmán como Sadiq Khan ve con espanto las consecuencias que, para las propias mujeres musulmanas, por ejemplo, puede tener el hecho de que sus conflictos personales y domésticos sean juzgados por hombres al abrigo de las normas tradicionales islámicas. De hecho, Khan comparaba desfavorablemente los tribunales islámicos respecto a los ‘din’, los tribunales judíos que también resuelven algunas disputas entre la comunidad de esa religión, aunque sin el rango legal que le otorgó el gobierno británico. “He visto buenos ejemplos de tribunales judíos”, decía Khan. “Yo estaría muy preocupado sobre los tribunales islámicos juzgando en el Reino Unido. No creo que tengan el nivel de sofisticación que hay en la ley judía. La ley judía tiene una larga historia. No tiene las mismas áreas de interés que la sharia. En algún momento en el futuro, no descarto la posibilidad de que la diáspora musulmana en este país esté suficientemente avanzada. Pero ahora no es el momento adecuado”.

Con muchos y significativos musulmanes alarmados ante las concesiones del gobierno laborista hacia su propia comunidad, ni por un día cesan las apresuradas retiradas de cualquier referencia al islam que haya podido escapar de la autocensura. Por ejemplo, durante estos días, Sony ha realizado una retirada mundial de miles y miles de copias de un nuevo videojuego que 'simplemente' citaba dos versículos del Corán, sin ironías ni mofas. Las abrumadas "disculpas" de la multinacional por las posibles "ofensas" que se hayan podido causar refleja bien a las claras el pánico en el que ha caído el mundo occidental respecto a la, sin embargo, minoritaria comunidad islámica en su territorio. Es en este contexto en el que miles de ciudadanos se preguntan por las razones que llevan a que amplios sectores europeos hayan decidido reforzar el carácter de los musulmanes en Europa desde 'casta intocable' a 'casta con poder político' sobre la sociedad europea general.

Un alcalde musulmán en Rotterdam y una mezquita en Berlín Oriental

El consejo municipal de Rotterdam, controlado por los laboristas, acaba de elegir a un marroquí musulmán como nuevo alcalde de la ciudad, "algo tan ridículo como nombrar a un holandés como alcalde de La Meca", en opinión de Geert Wilders. En Rusia, en Chechenia, se acaba de inaugurar la mezquita más grande de Europa, una mostruosa construcción con cuatro minaretes de 62 metros de altura cada uno y una superficie total de 14 hectáreas. Y, en Berlín Oriental, también acaba de abrir la primera mezquita en territorio de la antigua Alemania comunista, una mezquita muy “especial”, según sus promotores, por estar donde está, y no sólo por la alta cúpula dorada y el minarete que presiden, identificándolo con sus símbolos más polémicos, el edificio. Los vecinos declaran a la prensa que, mientras ellos ya van a vivir bajo un minarete, en Turquía no se permite la construcción de iglesias. Mucho peor todavía, en tierras musulmanas, miles y miles de cristianos continúan huyen de Irak ante las masacres y las amenazas de grupos islámicos que denominan “terroristas”. Y ello, en medio del silencio o la complacencia de quienes callan y se complacen de cómo y con qué insólita rapidez van avanzando las cosas.


jueves, 25 de septiembre de 2008

Los juegos Olímpicos en Londonistam

2008-09-24


Los JO de Londres tendrán en cuenta las necesidades de los musulmanes

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 intentan que sean los más adaptados a todas las necesidades y, en particular, tendrán en cuenta las de los creyentes musulmanes, con espacios específicos para la oración y baños que no estén orientados hacia La Meca.

La autoridad encargada de los JO (ODA) anunció este miércoles las medidas que tomará al respecto.

Las generaciones venideras heredarán en Londres "infraestructuras deportivas accessibles a la gran mayoría", declaró John Armitt, presidente de la Olympic Delivery Authority (ODA).

Un portavoz de la ODA subrayó que "cierto porcentaje de los baños no estará orientado hacia La Meca", y que habrá espacios para orar en los que también se podrán realizar abluciones.

Los estadios también estarán equipados de rampas para permitir el acceso de personas en sillas de ruedas y espacios especiales para ubicarlas en las tribunas, así como salas especiales para higienizar y cambiar de ropa a los bebés, y sitios para los carritos.

La ODA ha consultado para llevar adelante sus proyectos a diferentes comunidades, grupos religiosos, personas con minusvalías físicas y atletas paralímpicos.

EcoDiario.es