El terrorismo islámico y la pasividad del mundo
Autor: Isac Gliksberg, MontevideoSemanas atrás conocimos a través de la prensa israelí y mundial, como asimismo a través de internet, que se difundieron para el mundo una serie de noticias que tienen que ver con el terrorismo islámico. Así, por ejemplo, supimos que el propio ministro de Defensa Ehud Barak convalidaba la noticia de que ``había sido evitado el secuestro de ciudadanos israelíes, incluso en América del Sur, por parte de Hezbollah'' y que ``los servicios de seguridad israelíes han detectado intensas comunicaciones de la cúpula de Hezbollah con sus células en todo el mundo''.
El mes pasado, el Comando para la lucha contra el terrorismo había advertido sobre la posibilidad de intentos de secuestros por parte de terroristas islámicos, en el exterior, como asimismo, se reiteró la numerosa presencia de miembros de esa organización y de otras, con similares objetivos, en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, en el corazón mismo de América del Sur.
El 4 de septiembre último se supo que el presidente de Bolivia, Evo Morales, en representación de su país, en visita que estaba realizando a Irán, manifestaba a su presidente que estaba interesado en ``profundizar las relaciones entre ambas naciones''.
Por otra parte, en la misma semana, se informó sobre el anuncio realizado por Irán de que estaba no sólo desarrollando y produciendo sus propios cohetes de carácter militar, sistemas bélicos avanzados para la guerra en tierra, mar y aire, como asimismo, en el espacio aéreo exterior, y que esas armas están siendo exportadas a unos cincuenta países de todo el mundo
Hezbollah, por su parte, acaba de confirmar que su organización está trabajando en diversas vías en contra de Israel y la ubicación de sitios y ciudadanos israelíes en todo el mundo.
Acaba de difundirse, también, que Irán efectuó, durante varios días, grandes maniobras militares combinadas de sus Fuerzas Armadas y que en estos días realizará maniobras con misiles antiaéreos durante tres días consecutivos.
Una noticia a la cual pudimos acceder a través de la publicación militar norteamericana ``Military Review'', informa que en los primeros cinco días del pasado mes de mayo, solamente en siete países asiáticos hubo 16 atentados terroristas que distintos grupos islamistas se adjudicaron, con el resultado de más de 675 (seiscientos setenta y cinco) muertos civiles, entre ellos numerosos niños y mujeres. Estos atentados suicidas o con autobombas ocurrieron en Irak, Pakistán, Somalia, Afganistán, Sudán, Tailandia y Yemen. En resumen, un promedio de 99 (noventa y nueve) civiles muertos por país y un promedio de 13.5 atentados por día por cada país.
Los actos terroristas de grupos islámicos, utilizando las más diversas formas y sistemas de matanza más crueles que pueda uno imaginarse, y sin ninguna misericordia, ya no van solamente dirigidos contra Israelí y consiguientemente, contra judíos y cristianos, jóvenes, niños y mujeres indefensas, sino contra cualquier individuo que se le oponga, sea civil o militar, sean éstos jóvenes, niños, mujeres, ancianos y hombres inocentes. La cuestión es destruir a quienes creen sus opositores en la forma más feroz posible, que a veces, ni el más criminal de los criminales es capaz de utilizar, en procura de establecer un orden mundial por ellos impuesto.
Estos hechos, y el silencio y la pasividad de gran parte de las naciones del mundo, como asimismo de los organismos internacionales, nos hace recordar a lo que ocurrió con el nazismo. También Hitler, con su insanía demencial, comenzó con pequeños actos contra los judíos que luego, con el tiempo, se fueron transformando en deseos de dominación mundial. Y cuando el nazismo, con Hitler a la cabeza, realizaba sus primeras tropelías contra los judíos alemanes, el mundo se mostró indiferente, volvió su cabeza para un costado, como si nada estuviera pasando, en una actitud moral y política suicida y, reaccionó recién, cuando ya era tarde
En las últimas décadas, fueron numerosas las criminales acciones que, en distintas partes del planeta, tuvieron como actores a los diversos grupos de ideología islamista sin que el mundo hiciera nada por detenerlos o prevenir futuros atentados.
No somos especialistas en Derecho Público Internacional, pero no tenemos duda alguna de que en más de una ocasión, por no decir en todas, el terrorismo islámico actuó contrariando los más elementales principios éticos y legales establecidos por los organismos políticos y jurídicos internacionales. Y sin embargo, no se ha visto la acción de tales organismos defendiendo el orden público en el planeta.
No cabe duda que el terrorismo actual, que nació como un terrorismo básicamente anti israelí, ha encontrado en el mundo quienes le apoyan y ``comprenden'', pero esto es como el caso ya mencionado del nazismo, que comenzó de la misma manera, atacando solamente a los judíos, y luego siguió hacia el Este y el Oeste, sin preguntar quiénes eran sus víctimas, y casi, casi, arrasa con todo el mundo.
Mientras escribimos estas líneas nos viene a la memoria el hecho histórico de la antigua República Romana, 64 años antes de Cristo, cuando después de la segunda conspiración del senador Lucio Sergio Catilina contra la República, conocida como la ``Conjuración de Catilina'', el insigne senador Marco Tulio Cicerón, en el seno del Senado Romano, dirigiéndose al conspirador le dijo en voz alta: ``¿Quosque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?'', que traducido al español dice: ``¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?''
El mundo globalizado en que nos ha tocado vivir ha acercado, cada vez, a unos y a otros, no importa el lugar donde se viva, y lo que acontece en una zona o comarca del planeta no es para nada lejano para quien habita en otro espacio. Todos nos vemos, de alguna manera, igualmente afectados y nos sentimos tan víctimas como los mismos mártires
¿Hasta cuándo el mundo seguirá ignorando las acciones y movimientos estratégicos de los terroristas islámicos? ¿Hasta cuándo los organismos internacionales, cuya obligación y deber está en defender la paz mundial, se harán los desentendidos, dando vuelta la cabeza hacia un costado, y sin que pronuncien palabra alguna?
El ser humano ha logrado fantásticos avances en el campo de la ciencia, de la tecnología y del dominio de la naturaleza en el planeta, y fuera de él, con las impresionantes, nunca antes imaginables, aventuras científicas espaciales, en el campo de la prolongación y mejoramiento de la calidad de vida, humana y animal; en el logro de mayor cantidad y mejor calidad de alimentos cosechados de la tierra misma; en la generación y construcción de fabulosas máquinas y herramientas, pero, al mismo tiempo, sobre el planeta Tierra hay quienes no quieren que todo lo logrado sea para el bien de la humanidad, sino que prefieren generar y diseminar el odio, el terror y la muerte, en un mundo que nos pertenece a todos, y en el cual todos tenemos el mismo derecho de vivir en libertad, en democracia y en paz.
Tengo sobre mi mesa de trabajo un libro que acabo de leer y cuyo título es: ``La bomba islámica''. En él, sus autores invocan una frase de quien fuera un destacado diplomático de los Estados Unidos de América, de nombre George Kennan, quien en un discurso público, aludiendo al terrorismo islámico y dirigiéndose a los presentes, pero también al resto del mundo, expresó: ``Señor, por el amor a Dios, a vuestros hijos y a la civilización a la que pertenecéis, detened esta locura''.
¡Ojalá que no sea demasiado tarde, como rezaba el famoso poema de Bertold Brecht!
